domingo, 3 de julio de 2011

Homenaje del IAAP


Con motivo del Día del Maestro, el Instituto Americano de Arte de Puno IAAP, realizó el día 1 de Julio un Homenaje a JOSE PORTUGAL CATACORA Y  CASTOR VERA SOLANO, socios y maestros cuyos centenario de nacimiento se cumple en el presente año.

La presentación del actor estuvo a cargo del José Paniagua Nuñez y las palabras de homenaje a JOSE PORTUGAL CATACORA fueron expresadas por Eduardo Paredes Chukiwanka, Presidente del IAAP. Edwin Loza Huarachi, entregó la Resolución de Homenaje expedida por el Instituto el 13 de Febrero con ocasión del natalicio de PORTUGAL CATACORA. Mariano Portugal Catacora, congresista electo por Puno, expresó vivamente el agradecimiento a nombre de la familia.

Las palabras de homenaje al maestro CASTOR VERA SOLANO estuvieron a su vez a cargo de Juan Patiño Salas, haciendo entrega de la respectiva Resolución el past presidente Efráin Quispe Apaza, expresando el agradecimiento de la familia habló Waldo Vera Bejar.

En la parte final de la ceremonia se presentó un recital poético a cargo de Jovín Valdez Peñaranda y Gabino Flores y la animación musical estuvo dirigida por el profesor Juan Patiño con el Taller de Música del IAAP.

Además de consocios en el IAAP, los maestros homenajeados fueron amigos y trabajaron juntos en Ayaviri y  participaron en el Centro Cultural Ayaviri.

Sumándonos a este homenaje, incluímos en este blog una corta biografía de CASTOR VERA SOLANO y  una pieza musical de su autoría.

Anécdotas e ingreso a Brigadas de Alfabetización (1945)

Emma Deetman (Directora) y la primera promoción de la Normal Vespertina

En los años en que José Portugal Catacora estuvo en San Carlos (1936-1944), también logró culminar su instrucción secundaria y complementar sus estudios de normalista elemental estudiando para normalista de primera en la sección vespertina de la Escuela Normal. En su autobiografía recuerda a la Directora de la Normal Enma Deetman a cuya insistencia se matriculó en la mencionada sección vespertina, como también al Doctor Alfonso Villanueva Pinillos, Director de Educación del Ministerio que permitió mediante Resolución que sólo diera los exámenes de los años de secundaria. 

Tenemos entonces a Portugal Catacora desempeñándose como profesor en la primaria del Glorioso Colegio San Carlos, enseñando en los cursos de perfeccionamiento de la Casa del Maestro, donde era Secretario de Cultura, a la vez que estudiaba para sus exámenes de secundaria y para los cursos para normalista de primera por las tardes. Además participaba en varias instituciones como el Instituto Americano de Arte de Puno, que contribuyó a fundar. Esta febril actividad produjo algunas anécdotas, como las que cuenta a continuación.

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Una Carta de JOSE ANTONIO ENCINAS FRANCO

Lima 4 de Octubre de 1945

Señor don
José Portugal Catacora
Puno

Muy distinguido amigo i colega:

Me complace acceder a sus deseos para dar opinión acerca del importante proyecto presentado por usted para la Reorganización de las Escuelas Rurales en el Perú.

El referido plan comienza declarando que el "El Perú es un país esencialmente rural" i en esto, estamos de acuerdo. Fue un grave error de los españoles en haberlo considerado como tierra destinada a la explotación de las minas, i que, en este afán hubieran olvidado la organización agraria de los antiguos peruanos antes i después del dominio quechua.

"Debemos ser pueblo de agricultores i de ganaderos en gran escala i luego comerciantes exportadores de la producción agropecuaria". Esta verdad es irrefutable, i de allí que la educación de nuestro pueblo debe seguir esa orientación utilitaria sin menoscabo de ofrecer al espíritu toda posibilidad de enaltecerlo.

Las premisas anteriores sirven para orientar la escuela rural hacia un campo más vasto del que actualmente tiene, circunscrito, como está, a desempeñar el papel ocasional i efímero de enseñar a leer, escribir i contar, con olvido de las múltiples actividades en que el educando debe intervenir. 

La denominada "escuela rural" es sólo la escuela urbana trasladada al campo con desventajas que posee, agravadas con el ambiente en que se desenvuelve i las dificultades materiales de que padece. Así, dicha escuela, es una de tantas en donde el maestro i el discípulo pierden tiempo i agotan energías saludables i utilizables en acciones de mayor trascendencia.

La Escuela Rural, como esboza el plan, no puede tener función unilateral sino múltiple so pena de que sucumba, como ocurre ahora con la enseñanza libresca cuyo contenido resulta pobre e ineficaz tanto para el aprendizaje como para la cultura en general.

Dice usted muy bien, cuando señala que hemos perdido tiempo en adoptar organizaciones extranjeras en nuestros planes educativos. Aunque esa influencia exterior no ha sido siquiera ensayada en nuestras escuelas rurales, el hecho es que hubiera sido inútil cualquiera doctrina pedagógica en el terreno tan peculiar como es el Perú. Nuestra escuela rural debe ser típica tanto en la sierra como en la costa i como en la montaña. El contenido social i económico de esa regiones varía dentro del mismo territorio.

El hecho de haber desconocido tal desigualdad ha dado motivo a que la iniciativa particular o colectiva no hubiera alcanzado resultados positivos ni siquiera en la alfabetización. Todavía tenemos en Puno el 90% de analfabetos no obstante la existencia de la llamada escuela rural por espacio de casi veinte años. 

Naturalmente este fracaso es mayor si se contempla la educación con todos los elementos que la integran. El indio puede haber aprendido a leer i escribir, pero es la misma i peor su situación económica y social desde los tiempos de la conquista; continua englobado en las haciendas, empobrecido en las comunidades, con precaria existencia, sin horizonte más amplio para el mayor bienestar individual como colectivo.

De allí que los ensayos verificados en la Granja Taller de salcedo, en la de Pacastiti i en la de Ojerani no han tenido la trascendencia social i económica que se esperaba. Escuelas de lujo, escuelas  desorientadas en el propósito espiritual i  utilitario, viven al margen de las necesidades urgentes e inmediatas del país. 

Estas consideraciones suyas, irrefutables, concuerdan con la misión docente de los maestros de la misión de dirgir esa escuelas. Descartamos la vocación i el sacrificio de nuestros colegas; pero eso no es suficiente. la Escuela Rural requiere conocimientos i experiencia en el complejo mecanismo de las comunidades, ayllus, estancias, haciendas, etc. en donde vive el aborigen; necesita que ese conocimiento i experiencia sirvan para trazar el plan integral a que se refiere su proyecto. por esto el maestro rural debe poseer mayor cultura biológica, económica i sociológica que el maestro de escuela urbana, Si no alcanza este nivel su misión resultara ímproba, i, a veces, contra producente.

Por todo lo analizado, estoy de acuerdo con su proyecto, que, a mi juicio constituye uno de los mejores trabajos que hasta hoy conozco sobre tan importante materia. 

Con las debidas felicitaciones, soy de usted atento i SS.

J.A. Encinas   

Carta de J.A. Encinas comentando la "Escuela Andina del Porvenir. Esquema de un Plan de Organización de Escuelas Rurales" de José Portugal Catacora  publicado bajo el auspicio de la Asociación Provincial de Maestros Primarios de Puno". Puno 1945. Editorial Laikakota. La carta se publicó en dicho libro.

Castor Vera Solano


"Mi amor eres, imillita; la blanca flor de mi vida" comienza así aquel bellísimo huaynito que, con el titulo de Imillita, compusiera Castor Vera Solano en los años de su juventud.

Castor Vera Solano, hijo de don Segundo Vera y doña Dominga Solano, nació eL 28 de Diciembre de  1911, en la ciudad lacustre de Puno.

Hizo sus estudios primarios y secundarios en las aulas del Seminario San Ambrosio de Puno, iniciando sus estudios musicales en dicho plantel bajo la dirección de Monseñor Barrientos. Al término de sus estudios secundarios ingresó a la Sección Normal del Colegio Nacional San Carlos, donde recibió su primer título de maestro como normalista elemental, que más tarde superó alcanzando el título de normalista de primera categoría en cursos vocacionales de la Escuela de Pedagogía de la Universidad Católica de Lima. En la Universidad de San Agustín de Arequipa, se recibió de profesor de segunda enseñanza en la especialidad de Historia, Geografía y Ciencias Sociales.

Inició su carrera docente en 1934, como auxiliar del Centro Escolar 861 de Ayaviri, capital de la provincia de Melgar, donde en 1936 fundó el Centro Musical Ayaviri, de profusa actividad artística y de gratos recuerdos para la población ayavireña.

Su espíritu de superación lo lleva en 1939 a la ciudad de Arequipa, donde ejerció en la Escuela Muñoz Najar de los Hermanos La salle, siguiendo además estudios en la universidad.

En 1953, vuelve a sus lares nativos donde asumirá la dirección del más antiguo e histórico plantel primario, el Centro Escolar 881.

Casto Vera, además de maestro desarrolló su sensibilidad artística como músico, habiendo cultivado las expresiones clásicas como las populares de nuestro folklore. Se inición actuando en la Estudiantina Carolina, bajo la dirección de Carlos Rubina; luego paso al Conjunto Dunker, dirigido por el notable músico puneño Alberto Rivarola, con el que grabó música puneña para la empresa RCA Victor.

En Arequipa formó parte de la Asociación Orquestal Arequipa, hoy Orquesta Sinfónica, como primer violín, bajo la batuta del maestro Alejandrto Kiseleff. Siendo muy considerado.

A su vuelta a Puno, asume la dirección del Conjunto Musical Masías, con el que realiza giras a la La Paz Bolivia, al Cusco y Lima. Más tarde funda una Asociación Orquestal, que bajo su dirección participó en las Exposiciones Rodantes que fueron organizadas por el Instituto Americano de Arte.

En 1960, fundó el Conjunto Orquestal Puno, junto con destacados músicos puneños, asumiendo su dirección, ganando el trofeo La Zampoña de Oro, otorgados por la Corpuno en 1964 y 1965. El Conjunto Orquestal, con el Centro Musical y de Danzas Theodoro Valcarcel, realizó giras por las ciudades de Arequipa, Cusco, Lima, Tacna, como la Paz Bolivia y Chile.

Además el conjunto Orquestal bajo la dirección de Castor Vera Solano grabó dos discos de larga duración Puno Pandillero, pare el sello Odeón, y luego Puno Eterno, para Sono Radio.

Como compositor, Castor Vera tiene Imillita, Tierra Kollavina y Linda Cullaquita, himno a la mujer puneña, que son de su juventud y que lo muestran como profundamente enamorado de su tierra natal. Luego en Puno, produce Mi Polly, dedicada a su primera hija, luego Linda Serranita y Canción Puneña. A la APAFIT, le dedicó las composiciones Cholita Preciosa, Supay Cancha y las Llameradas 1 y 2. También realizó captaciones de Imillani y Macho Tusoc.

Haciendo síntesis, sus composiciones pasan de medio centenar y son de la más alta calidad artística y tienen la particularidad de ser inspiradas creaciones del estro musical.

Como interprete, fue ejecutante genial del violín. A nuestro juicio no ha habido y no hay otro violinista capaz de tocar huaynos con la inspiración y la maestría de Castor Vera, pues lo hacía con especial gusto musical.

Muere a los 65 años, el 31 de Julio de 1976, dejando hijas como Polly, cantante, y varones ejecutantes de diversos instrumentos que han seguido la huellas del padre.

Tomado de: "Maestros Puneños del Siglo XX" de José Portugal Catacora. 1999.

miércoles, 8 de junio de 2011

Maestro del Altiplano


Una tarde en los años cuarenta, Victor Chambi y José Portugal Catacora subieron al cerrito Huajsapata para tomar algunas fotos. En esa ocasión, el famoso fotógrafo tomó dos placas del maestro puneño. Una es la que figura en la cabecera de este blog y la otra ha servido para hacer el Afiche conmemorativo que generosamente auspicia el Fondo Editorial de la Universidad Alas Peruanas, dirigido por el notable poeta puneño Omar Aramayo.

La foto en blanco y negro ha sido cuidadosamente coloreada, sin perder la esencia del original. Pronto el afiche estará impreso para su difusión.

Casa del Maestro y "Puno Pedagógico" (Autobiografía)



Curso de Perfeccionamiento en la Casa del Maestro 1943
(Portugal Catacora, el quinto sentado, de izquierda a derecha) 

"Los años pasaron y llegó el año 1939. Una mañana a la salida de las labores escolares de las primeras horas del Colegio San Carlos me dirigía a mi casa por la calle Moquegua de Puno. Por allí me encontré con el maestro Luis Ramos, quién, cuando quise despedirme, me dijo: ¿no va Ud.; a la reunión de maestros?. ¿Qué reunión era esa?. Decidí ir con él. Cuando ingresamos a la Escuela de Mujeres ya estaba fundada la Casa del Maestro bajo la presidencia del señor Gustavo Rubina, a la sazón Inspector de Educación y en ese instante propusieron como postulante para Director de Cultura a la señorita Victoria Savedra. Alguien que noto mi presencia me propuso a mí también como otro postulante y realizada la votación resulte elegido.
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Lecturas para Niños

Pepe y Héctor Portugal y alumnos del profesor Portugal Ctacora de San Carlos
¿Reconocen a estos alumnos?
  
Durante los años en que enseñó en el Colegio San Carlos de Puno, Portugal Catacora publicó la Serie "Lecturas para Niños", compuesta por seis folletos de 17 x 13 centimetros, con hermosas xilografías. Estas publicaciones, financiadas por el autor y que se vendían por 50 centimos (medio sol) cada una, tenían el propósito de nutrir la mente de los niños puneños con historias del altiplano y con sus propias anécdotas. 

Los folletos fueron: "Los Niños que fundaron un imperio" (1943), "Malica" (1944), "Instántaneas Infantiles" (1945), "Cuatro Madrecitas" (1945), "La Conquista de los Ayajhhuayras" (1946) y "Lulli" (1946).

"Instantáneas Infantiles" cuenta anecdotas de sus alumnos de primero de primaria en el año 1944. A continuación los invitamos a leer una de esas historias:

El retrato del maestro


Todos los días i a toda hora, los niños pedían dibujo como actividad.

Es que el lápiz i los colores les servían mejor que las palabras para expresar sus ideas i sus sentimientos.

Solamente había un niño que se disgustaba con el dibujo Tanaca. I bien aficionado que era antes. Creo que el hecho de haber encontrado en el colegio niños que dibujaban mejor que él, le produjo un pequeño complejo.

Aquél día pidieron, como siempre, dibujo, los niños.

- ¿I que quieren dibujar? le interrogó el maestro.

- A Ud, - dijo tímidamente, uno.

El maestro insinuó que todos hicieran su retrato. Los niños aceptaron entusiasmados.

Algunos se esmeraron lo mejor que pudieron a fin de agradar al maestro. Otros buscaron los detalles de algun defecto para hacerlo resaltar.

Gringo menor mostró su dibujo, haciendo notar los puntos que había puesto en la cara. I cuando el maestro le preguntó que eran aquelos puntos, conmtesto senciullamente:

- Sus oyitos...

Es que el maestro tenía la cara picada de viruelas.

Juli : Leyenda de su fundación incaica

Lulli, pintura de Daniel Cossios en su libro "Breve Bestiario Peruano"

Con motivo del aniversario de la designación de la ciudad de Juli como capital de la provincia de Chucuito (2 de junio de 1828) reproducimos extractos de la historia del orígen de Juli y su nombre publicada por José Portugal Catacora en el número 6 de la Serie Lectura para Niños bajo el título de  "Lulli: ave de la paz" (1946).

Allí se relata el avance del inca Lloque Yupanqui sobre el altiplano y su alianza con los reyes quechuas Jatun Colla y Paucar Colla, que así unidos se enfrentan a los reyes aymaras  Sapana y Khari en la batalla de "Bebedero" sobre el rio Ramis.

"Las primeras flechas hendieron los aires y un cla­mor multitudinario de guerra invadió todo el campo de ba­talla, lanzando a los hombres, unos contra otros, en son de matanza y sed de sangre humana, cuando de repente ocurrió lo inesperado… 

El cielo encapotado de densas nubes negras, se abrió como una amplia ventana y una blanca alborada se asomó por el oriente, mostrando al astro rey, el sol, en todo su esplendor y brillantez.

A poco, como brotado de las ígneas entrañas del sol naciente, apareció un ave de tamaño gigantesco, lu­ciendo bellos plumajes color de tornasol y rodeado de un halo misterioso, diáfano, indescriptible.

El ave misteriosa, se dirigió de oriente a occiden­te en vuelo rápido, casi precipitado. Y una vez que estu­vo sobre el campo de batalla se detuvo. Luego, pla­neando, planeando, bajó hasta tocar casi las cabezas de los combatientes y a esa altura empezó a dar vueltas en vuelo parsimonioso.

Lulli, el ave símbolo de la paz!

Exclamaron los guerreros, estremecidos de místico sobrecogimiento. Y llenos de unción se arrodillaron en masa. La pampa semejaba a un inmenso adoratorio. Y nadie más pensó en la lucha".


 —Celebro con emoción intensa este gran aconte­cimiento (dijo Lloque Yupanqui) , que trae un día de gloria para nuestros pueblos. Y creo justo que la segunda venida de Lulli debe perennizarse en la memoria de los tiempos. Para ello, propongo que sellemos el pacto de nuestra amis­tad en un gran nudo de nuestros huaraccas y le ofrende­mos a la gloriosa aparición de Lulli, el ave símbolo de la paz, en un lugar propicio de este suelo que acaba de ser el es­cenario del nacimiento de una auténtica confraternidad social.

Dicho esto, los cinco monarcas entrelazaron sus hondas y las colocaron sobre un improvisado altar de pie­dras.

Pero, cuando los sacerdotes se disponían a encen­der la fogata sagrada para quemar la ofrenda, tal como era de usanza ritual. Lulli, bajó rápidamente desde la altu­ra sobre el altar improvisado, y tomando el nudo de las cinco huaraccas entre sus poderosos picos se marchó a gran velocidad, hacia el Sur.

Todas las miradas lo siguieron sorprendidas y una interrogación invadió la pampa, cuando súbitamente desapa­reció Lulli entre las cuatro cumbres que se yerguen al final de la pampa.

Ante aquel hecho insólito, los dos ejércitos con­fundidos en una avalancha multitudinaria, indistintamente, sin plan y sin orden alguno, iniciaron su marcha hacia el sitio en que Lulli desapareciera, como dirigidos por mandatos sobrehumanos o como animados por fuer­zas interiores de recóndita inspiración, seguidos de sus jefes y monarcas.

Cuando hubieron llegado al centro de las cuatro cumbres, el ave misteriosa se presentó nuevamente en el cielo. Bajó al fondo de la encrucijada y depositó la o­frenda de las cinco huaraccas en un sitio prominente y central.

Los reyes comprendieron que la voluntad de Lulli era que la ofrenda se le tributara, no precisamente en la pampa que había servido de escenario al nacimiento de la paz en sus corazones, sino en aquella encrucijada paternalmente cobijada por las cuatro cumbres: Pucarani, Cca­raccollo, Sapaccollo y Olla (1)

Y allí se dispuso la rendición del culto a Lulli, el dios de la paz.

Apenas estuvo expedito el altar, se encendió la pi­ra sagrada con la ttola de las cuatro cumbres, en cuyo centro, pendiente de un largo madero adornado con cintas de colores, se colocó el nudo de las cinco hondas.

¡Hombres de piedra! (Dijo Lloque Yupanqui) Eternizad este día, estableciéndoos en el lugar en que habéis edificado el altar para celebrar la paz de vuestros corazones, y tendréis un glo­rioso destino en el correr de los tiempos...”  

Y la voz quedó vibrando en el cielo y su eco im­pregnado en los cuatro montes que circundan el sitio pre­destinado, donde los cinco monarcas ordenaron la coloca­ción de las bases del nuevo ayllo.
Y así nació el gran ayllu de Lulli, españolizado en Xuli durante la colonización y simplificado en Juli, posteriormente. Tiene, pues, la virtud legendaria de haber na­cido al calor de la inspiración del segundo advenimiento del "dios de la paz" en tierras de la América Andina, co­mo símbolo de amistad entre incas, collas y aymaras; edi­ficado en un sitio elegido por designio providencial de la mitología collavina, con puertas al norte y al sur para dar paso triunfal a los caballeros andantes por la carretera pa­namericana, con amplío mirador hacia las playas del Titi­caca y protegido por los cuatro gigantescos muros cósmi­cos, en donde—el decir de los viejos tradicionistas ayma­ras—se posan los soles en los días radiantes y calurosos y la luna platica con las sirenas del lago en las noches de plenilunio.

NOTA Y FUENTES

(1)     Los cuatro cerros que con Pucarani, protegen a manera de las siete coli­nas de Roma a Juli.


Comentarios Reales.-Garcllazo de lo Vega.
El Departamento de Puno (Monografía).-Emilio Romero.
Monografía de le Provincia de Chucuito.- J. Alberto Cuentas Zavala, Leyendas populares.