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miércoles, 17 de agosto de 2016

Folklore y Literatura Infantil en el Perú

José Antonio Encinas 1930
Con niños en actuación folklorica
Pueblo rico en oro y en literatura ¡qué suerte! Los peruanos tienen que aprovechar sus propias minas espirituales para la literatura de los niños. ¿A qué buscar hadas, gnomos y elfos nórdicos si tienen espíritus y magos en su propia tierra? Locura sería pedir prestado a la mitología extraña mientras no agoten la propia.” Carmen Bravo Villasante 
La relación entre el folklore y la literatura infantil es amplia y fértil. Uno de los trabajos más sustantivos al respecto es el artículo que con ese título (pero escribiendo "folclore") escribió Danilo Sanchez Lihon, del cual tomamos los siguientes párrafos.

"El folclor, por estar más vinculado a la cultura tradicional, es decir, a aquella que conserva y usa la interpretación del mundo que dieron nuestros antepasados –expresada en formas tan primigenias como las creencias, pensamientos e ideas cosmogónicas– encuentra en el niño un enorme asidero, tanto que se podría postular una plena coincidencia entre literatura para la infancia y la infancia de la civilización y del hombre.
El niño hace interpretaciones originales del mundo, anima lo inanimado, cree y diviniza, corroborando la analogía entre la mentalidad del hombre en los orígenes de la humanidad y la mentalidad del niño de hoy y mañana, razón por la cual la mejor forma de iniciar a éste en el desarrollo de ideas y en la expresión artística es con el folclor, expresión ancestral con la cual tiene enormes afinidades y coincidencias.
El folclor, representado en los mitos, leyendas y. narraciones populares nos dicen lo que hemos sido y lo que nunca debemos dejar de ser, porque ello constituye nuestra esencia y nuestra forma de situamos en el mundo. De allí que él tenga el sello de lo que ha llegado a ser perenne y probablemente imperecedero". 
Recuperando la sabiduría popular (Folk=pueblo, Lore=saber) el folklore, nos dice Danilo Sanchez Lihon,  contribuye al desarrollo de la conciencia propia y el pensamiento crítico, y no es de ninguna manera una simple repetición de leyes morales. 
"El folclor literario contribuye a formar una conciencia propia, predispone a mirar lo que tenemos más cerca de nosotros mismos y más valioso; nos enriquece y está a nuestro alrededor. Y todo ello es una buena base y un buen punto de partida, porque es sentando bien los pies sobre la tierra que se puede proyectar y luego volar hacia otros rumbos, pretendiendo acceder a posarse y poner los pies incluso en las estrellas. 
El relato o la poesía folclórica se constituyen así en el vínculo más sólido que puede establecer el niño con su cultura, cordón umbilical que lo une a su raíz y a su ancestro, línea de continuidad con las generaciones anteriores que hace posible no perder identidad y exorcizar el desarraigo y el exilio que es el drama de una gran mayoría de los hombres de nuestro tiempo".

Porque no puede haber folklore sin colectividad, éste es un medio fundamental para integrar a las personas de un mismo pueblo y a la vez integrar los pueblos.
"Una característica del folclor que es importante destacar, entre otras, como es su índole popular, funcional y anónima, radica en su carácter colectivo. ¿Y qué valor es más extraordinario que este?: ¡que el niño participe, a través del folclor literario, de algo que lo integre y enlace a su colectividad!, ¡que lo haga solidario con sus semejantes! Porque del folclor participa no sólo un grupo, una capilla o un clan, sino el común de las personas, el colectivo social, todos los hombres juntos, enlazados por esta hebra que aunque no estén contiguos físicamente ¡sí están hermanados por este cordón de oro!
Cuando se enfatiza en el folclor, hay la aprehensión de que tal vez se esté actuando en contra de un lenguaje universal, de que se acentúe el problema de las nacionalidades, de que se particularicen y fragmenten a los pueblos. Ello no ocurre así, porque es a base de la identidad como se alcanza la universalidad, porque es principio dialéctico que no se puede integrar lo que no tiene identidad, siendo pues éste el camino para alcanzar la unidad. 
El mundo debe ser una integración feliz de nacionalidades. El folclor, al dar no una sino muchísimas interpretaciones del mundo –pues cada pueblo y grupo humano, culturalmente distinto, tiene la suya–, afianza la identidad y se empina hacia la universalidad".

Convertir el cuento, la leyenda y el mito oral en texto, ofrece un medio educativo muy valioso para los niños y niñas, como lo recuerda Arguedas en Mitos, Cuentos y Leyendas Peruanos (1947):
"La esplendente belleza de la mayoría de los relatos es fruto directo de la creación popular, conservada con extraordinaria pureza por la amorosa y verdaderamente admirable objetividad de los maestros y alumnos que los recogieron. Ha sido posible editar, de esta suerte, un libro de procedencia escolar que podrá convertirse en un buen instrumento para la educación, pues aparte de servir como medio de enseñanza de la lectura, puede emplearse para despertar entre los estudiantes elevadas inquietudes, pudiéndose aprovechar también su contenido como tema de análisis y como auxiliar en los cursos de Geografía, Historia, Psicología y Castellano. Por otro lado, los mitos, leyendas y cuentos que aparecen en este volumen llevarán, a quienes lo necesitan, el conocimiento directo y animado del espíritu popular peruano, extraordinario en la riqueza de su imaginación y de su capacidad creadora".

José Portugal Catacora, quiso explotar al máximo los mitos, cuentos y leyendas del altiplano en la educación de los niños y niñas, reconociendo, primero, que son medios valiosos y típicos de la educación espontánea que los pueblos quechua y aymara practican, a través de lo que Julian Palacios Ríos llamó "la Educación de Manco Capac y Mama Ocllo que todavía practican estos pueblos. Por ello, recogió y publicó numerosas tradiciones orales, señalando por ejemplo, en el caso de la leyenda de la Kantuta
Serie Lectura para Niños

"El espíritu animista de los niños se nutre con leyendas y fábulas, cuyo mensaje les transfiere valores morales y les enseña a vivir". 
Por otro lado, quiso que la cultura de esos pueblos llegara a los niños y niñas del pueblo mestizo y más occidental, para fomentar el aprecio mutuo y abrir sus ojos a otros manera de mirar el mundo. Por ello, señaló en Puno Tierra de Leyenda:
"Nuestros niños nutren su espíritu con el aporte de la literatura infantil de otros países, lo cual contribuye a crear complejos de infravalía, con grave detrimento de la formación de nuestro sentimiento nacionalista, porque ellos crecen en la conciencia falsa de que solamente otros países tiene o pueden producir cosas bellas para los niños. Es necesario poner en manos de nuestra niñez las maravillosas e ingentes concitaciones e nuestro glorioso  y legendario pasado, para sembrar en su corazón y en su cerebro el amor por lo lares nativos como fundamento del amor a la patria.

sábado, 27 de febrero de 2016

Sandia, la Hija de Huiracocha

Dibujo de Genzoman
Huiracocha y Cullahua se establecieron en el corazón de la tierra creada en Chitapampa o pampa de la creación. Y una vez cumplida su misión de cultivar la vida sobre la tierra y de sembrarla con las suyas propias, Huiracocha fue llamando por su creador Pachacamac.

Su cuerpo fue convertido en piedra para perennizar el recuerdo de su presencia en el mundo, porque la piedra es indestructible. Y su espíritu se elevó a los cielos en forma de espirales etéreos, como se habría formado, y quedó trasmigrado en el sol: Inti.

Cullahua sobrevivió a Huiracocha por mucho tiempo, hasta que sus hijos crecieron y se multiplicaron. Cuando murió su alma fue reencarnada en la luna: Quilla, para seguir siendo la compañera eterna del sol y su cuerpo se convirtió en polvo, y torno a la tierra para seguir sustentando con su sabia a los seres que se crían sobre ella. 

Huiracocha y Cullahua dejaron como gérmenes de la propagación  de la especie humana cuatro hijos: Saantía y Saancahua, mujeres y dos hombres Saancaru y Saancatu. 

Saancaru marcho hacia las planicies del sur.  Saancatu se dirgió a las serranías del oeste. Saancahua se internó a las selvas del Norte, donde se casó con Iñapari. Y, Saantia prefirio quedarse en el lugar tutelar de sus progenitores. Pero el designio debía  cumplirse y un día fue  raptada por Chayanacu de la estirpe Chayas, gente de la selva. 

Chayanacu era un hombre desidioso y al mismo tiempo belicoso y turbulento. Mucho tiempo había cortejado a Saantía, pero al ver que sus requerimientos fueron frustrados acudió a un ardid. Contrato los servicios de Laycca Usicayus; quien le proporcionó unas hierbas hipnóticas y unos amuletos, con los cuales logró hacer dormir a Saantía un sueño profundo e intenso y aprovechando de este estado, la transportó a una bella encrucijada de la cabecera de selva.

Cuando Saantía despertó y se vió rodeada de un ambiente completamente desconocido, su primera intención fue huir en busca de sus lares nativos; pero ante la imposibilidad de conseguirlo y sintiéndose que llevaba un nuevo ser en sus entrañas recordó el designio de su padre Huiracocha, que había dispuesto que ella partiría hacia el Este a poblar con su su sangre, se resignó a quedarse en el lugar. Pero nunca más acepto los requerimientos de Chayanacu y hasta le prohibió molestarla con sus compañía y sus visitas.

La actitud de hostilidad y de desprecio adoptada por Saantía, perturbo el ánimo de Chayanacu, quien pretendión matarla. Yuna noche de tormenta bajón de las cumbres gritando como un desposeído y haciendo estrépito de ecos entre los cerros. Pero, en esto apareción Huayanacu, su hermano, quien se interpuso en el acto salvándola de una muerte segura.Saantía demostró a su profunda gratitud y recibió sus frecuentes visitas con íntima satisfacción, naciendo entre los dos una honda simpatía que pronto de hizo una intensa pasión de amor.

Y mientras Chayanacu deambulaba por las cumbres y las quebradas, mordiendo su venganza por Saantía y Huayanacu, éstos vivieron en un mundo de felicidad indescriptible, aunque sobrecogidos, de tanto en tanto, por el temor de las amenazas de aquél. Y sus temores pronto se hicieron presentes. Pues una noche de tormenta en que Huayanacu se hallaba ausente, pretendió colmar su venganza; pero felizmente aquella misma noche volvía Huayanacu, antes de que Chayanacu pudiera conseguir su propósito. Se encontraron en la media cuesta del cerro que protegía la vivienda de Saantia y entre los dos se entabló una cruenta lucha que duró horas, hasta que por fin en un momento culminante se asieron los dos cuerpos y en un impulso en que el odio y la venganza crujieron al unísono,  rodaron cuesta abajo, hasta los más profundos abismos de donde nunca más volvieron a salir. 

Saantía quedo sola en compañía de sus dos hijos, el primero, hijo de Chayanacu, y el segundo, hijo de Huayanacu. Y al cuidado de ellos dedicó su vida que se prolongó por muchos años. Extraños fenómenos siguieron a la muerte de los dos amantes de Saantía. Frecuentemente, en noches de tormenta, se sentía el repetir de la lucha de Chayanacu y Huayanacu, atormentando la vida de Saantía. hasta su ancianidad y su muerte. Sugiere la leyenda que aquel lugar donde fuera raptada y ocultada Saantía fue el sitio donde se levanta en la actualidad Sandia, nombre con que fuera bautizado a la memoria de su existencia, a su muerte, por sus hijos, como muchos lugares conservan el nombre de sus primitivos habitantes, hechos tótems. 

Y que no obstante los siglos transcurridos, aún hoy Sandia sigue atormentada por las amenazas de Chayanacu, o Chichanacu, frustradas por el Huayanacu  o Vianacu que se le interpone, y los dos van por el mismo cauce en una simbolización cósmica de la ruta del sino de los hombres, que pasan como el agua de los ríos y no vuelve más. Sandia, su nombre es símbolo de las más altas expresiones de dignidad femenina hecha madre. Por eso su memoria fluye en el aroma de las orquídeas que adornan los lares nativos y su visión es digna de aquella belleza y excelsitud. Pero no obstante su legendario origen ...y no obstante se ser las puertas de las vetas de oro de nuestra selva del sur, ha permanecido olvidada y aún permanece cerrada. ..Parece seguir siendo la novia raptada por hombres maléficos y transportada a rincones inaccesibles que anonadan sus enrgía y su belleza, permaneciendo en actitud invocatoria de que alguien la libre para florecer.

(Extractos de "Puno, Tierra de Leyenda" de José Portugal Catacora).

domingo, 21 de febrero de 2016

Puno Tierra de Leyenda

"Imaginamos al profesor Portugal Catacora caminando por los escabrosos senderos de la cordillera para acercarse a los thultumachu y escuchar su vieja palabra; desplazándose por las estepas qollas para recoger el gastado recuerdo de los roqtomachu, que ya no pueden ver ni oir, pero que siguen repitiendo los mitos, las leyendas, los pasajes más saltantes de su historia". Alfonsina Barrionuevo [1]


La reedición por la Universidad Nacional del Altiplano de "Puno, Tierra de Leyenda" de José Portugal Catacora, rescata un texto clásico, y desde hace muchos años inhallable, del folklore del altiplano referido a las leyendas y mitos de los pueblos quechua y aymara.

La primera edición del libro, con una significativa carátula del "Laykakota" Montoya Riquelme y un agradecimiento al apoyo material de Víctor Mendoza Arroyo,  fue publicado en 1952, cuando José Portugal Catacora era Director de la Escuela de Educación Experimental de Puno. El libro reunió 11 leyendas del altiplano, 9 sobre el origen de cada una de las por entonces 9 provincias de Puno, y 2 sobre la creación del lago titikaka y la fundación del imperio de los incas. Estas dos últimas fueron recogidas luego por Alfonsina Barrionuevo en su famoso libro "Dioses de la Lluvia" [2].

Además de las dos mencionadas, encontramos en el libro las leyendas de "Malica", la joven indigena que entregó las minas de Laykakota; "La conquista de los Ayajhuayras" sobre los bravos ayaviris; "Lulli" el ave de la Paz que unió en Juli a incas, qollas y aymaras; "El triunfo de los Ashuankharis" o de los bravos Azángaros; "Los sueños del general Huayta" referida a Lampa; "El viento agorero" que da cuenta del origen de Juliaca; "El inca Huancane" que lucho contra los Chiriguanos; "Saantía" la hija de Huiracocha y "La reyna Macusa y las lagrimas de la luna", bella historia sobre el origen del oro y la plata de Carabaya

Al reunir y difundir las leyendas mencionadas, Portugal Catacora quiso rescatar para la infancia puneña en general el valor educativo que tienen la leyenda y el mito para los niños y niñas quechuas y aymaras. La leyenda y el mito cumplen una función esencial en la construcción y conservación de la identidad de estos pueblos, siendo un medio priviligiado para explicar el mundo y cimentar enseñanzas y valores fundamentales.

Dice al respecto el autor del libro:

Carátula del libro de 1952
Sus páginas han sido escritas con algo de tradición, con mucho de leyenda y un poco de ficción literaria. Si en ellas asoma la historia o el folklore, nos interesa más que estos aspectos formales, la función emocional, educativa, que debe cumplir la leyenda frente a las nuevas generaciones...Es necesario poner en manos de nuestra niñez las maravillosas e ingentes concitaciones de nuestro glorioso y legendario pasado, para sembrar en su cerebro el amor por los lares nativos, como fundamento del amor a la Patria. Tal es el objetivo central de este libro [3]. 
La idea de ofrecer una leyenda para cada provincia y presentar leyendas que dan cuenta de sus orígenes aymara y quechua, más alla de la consabida fundación española, hacen del libro también un instrumento para la construcción de una identidad regional, propia y singular, en la que sin solución de continuidad se hermanan en el tiempo y el espacio los pueblos aymara, quechua y mestizo del altiplano. 
      
Cabe destacar que la  publicación realizada por la Universidad Nacional del Altiplano, tiene el mérito de haber conservado los aportes de destacados intelectuales puneños en el libro. Así, podemos leer también el Prólogo del escritor y pionero del teatro infantil, Alfredo Macedo Arguedas, el Colofón de Mario Franco Hinojosa, estudioso del aymara y la cultura aymara, y las apostillas que escribieron para cada leyenda los notables puneños como Julian Palacios Ríos, Francisco Chuquihuanca Ayulo, Emilio Vasquez, Daniel Espezua, Fernando Tapia, Alberto Cuentas Zavala, Juan Luis Mercado Vicente Mendoza, Juan Luis Mercado y Benjamín Dueñas Tovar, cuyos textos enriquecen el libro.  

Varias de las leyendas de "Puno, Tierra de Leyenda" han sido recogidas en prestigiosas antologías como "Cuentos Infantiles Peruanos" (1958) de Sebastian Saazar Bondy y "Mitos y Leyendas del Perú" (1991) de "Cesar Toro Montalvo y en la "Historia del Perú Antiguo" de Luis E. Valcarcel.

"Puno, Tierra de Leyenda". Universidad Nacional del Altiplano. Puno, 2015.
Presentación/ Presentación a la primera edición de Alfredo Macedo Arguedas / Notas preliminares / 1. Titicaca / 2. Los niños que fundaron un imperio / 3. Malica / 4. La conquista de los Ayajhuayras / 5. Lulli/ 6. El triunfo de los Ashuankharis / 7. Los sueños del general Huayta / 8. El viento agorero / 9. El inca Huancane / 10. Saantía:la hija de Huiracocha / 11. La reyna Macusa y las lagrimas de la luna /Voces Nativas/ Colofón. 

Notas
[1]  Texto de Alfonsina Barrionuevo en el Prólogo de "Niños del Altiplano" (1987) de José Portugal Catacora. 
[2] "Dioses de la Lluvía". Alfonsina Barrionuevo. Editorial Universo. Lima.
[3] Notas Preliminares de  "Puno, Tierra de Leyenda".


En el blog puede encontrar extractos de las leyendas del libro en "Puno, Tierra de Leyenda".


domingo, 6 de diciembre de 2015

NIÑOS DEL KOLLAO COMPLETO

"Niños del Kollao" es considerado como uno de los primeros libros de literatura infantil en el Perú. Publicado en 1937, fue precedido por "Juguetes" (1929) de Alida Elguera Mac Parlin, "Contando Cuentos" (1930) de Angélica Palma,  y "Las canciones de Rinono y Papagil" (1932) de Luis Valle Goicochea. Cabe destacar que "Niños del Kollao" es de todos el único que tienen como sujeto particular a la infancia andina y las zonas rurales como contexto. Tiene, además, el mérito de haberse publicado en provincia,  fuera de Lima.

A ello se suma que se trata también de uno de los primeros libros de literatura infantil ilustrados en el Perú, por lo cual figura de manera destacada en la muestra. "Mi Casa es Linda" , de la CASA DE LA LITERATURA PERUANA, que entre el mes de julio y diciembre de este año 2015 ha venido presentado la historia y diversidad de la ilustración en la literatura infantil peruana. 

"Niños del Kollao" contiene xilografías de artistas puneños como Joaquín Chávez, Víctor Enríquez (Mateo Jaika, del Grupo Orkopata), Fernando Manrique, Florentino Sosa, Roberto Valencia, Luis Berríos y Francisco Camacho.

En este blog hemos presentado una nota más amplia sobre el libro y así mismo, algunos de los relatos que contiene. Esta vez, gracias a la copia producida por la CASA DE LA LITERATURA, podemos poner al alcance de quienes se interesen, el texto completo del libro, el cual puede bajarse, aunque un podo lento, con el siguiente link. Tambien puede obtenerse en Scribdoc.

domingo, 12 de julio de 2015

Cuento Infantil - La Chita Panchita

Foto: Milton Rodriguez 

El padre en la faena, la madre de mittani (1) su hermano mayor pastando la novillada y él, solo estaba l pié del rebaño de ovejas. Siete años de calcinante sol había paquidermizado su piel infantil, y ya se sentía todo un hombre, aunque su estatura apenas alcanzase a la más grande de sus ovejas. Desafiaba a las tormentas veraniegas, como a los fríos invernales, con el estoicismo propio de sus  progenitores. Y siempre junto al rebaño, desde las horas matinales hasta las vespertinas, todos los años desde enero hasta diciembre. Sentía el más acendrado cariño por las ovejas, aunque fuesen del patrón. El las había visto nacer y con él estaban creciendo, como crecen en las lomas las bellotas de los cactus. Pero entre todas, la preferida era su Chita Panchita, la ovejita que le obsequiara su padrino del rutuchicuy (2), el mismo día que le quitaron las thanas (3) de su cabecita sucia, sucia de siglos de dolor, sufridos por su raza. 
Esa ovejita, que semejaba una blanca nubecilla caída desde los cielos serraniegos, era la más grande esperanza de su diminuta existencia, porque su padrino le había dicho: Dentro de diez años tendrás más de cien ovejas y otros tantos soles de capital, por la lana vendida.
Cuando la nieve o el granizo caían nada le importaba despojarse de su haraposo ponchito para proteger a su predilecta ovejita. Y en las noches crudas dormía con ella.En aquel mediodía de la Punta Perdida, el sol parpadeaba rutilando como un inmenso diamante en-gastado en la límpida gema del infinito. A lo lejos, los picachos encapuchados de blanco semejaban efectivamente la encarnación de sus antepasados, cual si en esas hieráticas posturas musitasen credos salvadores de sus descendientes. En las lomas tapizadas de pasto verde, puku-pukus (4) de argentados trinos, entonaban suaves canciones de notas tristemente solitarias. Y la fragancia arrobadora de misikus, salvias, sankayus y salivitas de la virgen (5), envolvían dulcemente aquella grandiosa  tranquilidad andina.
En ese mediodía severamente solitario, el  majjttiitu (6) sintió una inusitada laxitud y se durmió. El zorro le había hipnotizado con su cola. Cuando despertó, la manada había desaparecido, huyendo a cobijarse entre las paredes de su dormidero, hasta la cabaña, y sólo encontró los restos de dos ovejas devoradas por el zorro.

II
Algunos días más tarde llegó el mayordomo a la cabaña, portando la marca del patrón. Las ovejas perecidas entre las fauces del zorro debían ser repuestas, y entre otras, la Chita Panchita fue marcada para la hacienda. Ni las lágrimas, ni los lamentos del majjtiitu conmovieron al mayordomo, que cumplió la consigna del patrón, escogiendo las mejores ovejas para reponer las de la hacienda. Y para colmo del despojo, la manada pasó a poder de otro pastor.
En la noche del mismo día el majjttitu desapareció de su chujlla (7), y al rayar el alba del siguiente se constató que la Chita Panchita había sido robada. Sus padres le buscaron infructuosamente; mas pronto lo olvidaron, como se olvidan de todo, hasta de sus existencias de seres racionales. Pero el patrón no podía olvidarse del robo de la oveja.
Todos los rodeantes, como los colonos, recibieron la orden de dar caza al pequeño "ladrón'' y una semana después, encontraron los restos de la ovejita y su amo de los siete años, tostados en la caverna de un cerro, devorados por el puma.

(1) MITTANÍ, servicio obligatorio que hacen las mujeres ante los patronos
(2) RUTUCHIKUY, ceremonial que se realiza entre los indios cuando el primer corte de pelo de las criaturas.
(3) THANAS, cabellos apelmazados, frecuente éntre los niños por falta de higiene.
(4) PUKU PUKOS, aves de las punas, semejantes a las perdices.
(5) SALIVITAS DE LA VIRGEN y las anteriores citadas, plantas de las serranías, que se caracterizan por sus vistosas flores o por sus deliciosos aromas.
(6) MAJJTTITU, equivale a niñito, en keswa.
(7) CHUJLLA, vivienda indígena.

Cuento de "Niños del Kollao" 1937, de José Portugal Catacora.

lunes, 4 de mayo de 2015

Niños del Kollao: Ilustración en la literatura infantil en el Perú

El mural se basa en la caratula del libro. En la parte
superior se reproduce una de las cenefas de las aulas
del Instituto Experimental de Educación de Puno. 
Felicitaciones a Casa de la Literatura Peruana por la hermosa exposición "Mi Casa es Linda" que presenta la historia y diversidad de la ilustración en la literatura infantil peruana, empezando con los textos pioneros "Juguetes" (1929) de Alida Elguera Mac Parlin, ilustrado por Vinatea Reinoso y "Niños del Kollao" (1937) de José Portugal Catacora, con grabados de artistas puneños como Joaquín Chávez, Víctor Enríquez (Mateo Jaika, del Grupo Orkopata), Fernando Manrique, Florentino Sosa, Roberto Valencia, Luis Berríos y Francisco Camacho [1]

En el caso de "Niños del Kollao" se rescata el aporte de los autores y artistas del interior del país que desde tempranas épocas se interesaron por hacer textos con contenido andino y además, ilustrarlos para facilitar su lectura por los niños, niñas y adolescentes. 

El libro contiene 13 relatos sobre las visicitudes de la infancia altiplánica, inspirados en su experiencia con los niños de la Escuela de Varones de Ayaviri, donde inició su carrera docente a los 19 años. Emilio Vásquez, miembro del Grupo Orkopata, prologó el libro y, como lo recordaba José Portugal Catacora, seleccionó los cuentos que lo conforman entre las decenas que había escrito. 
El libro "Niños del Kollao"

En su momento el libro no pasó tan desapercibido. Luis E. Valcarcel escribió en 1940 un elogioso comentario sobre el texto y su joven autor, quien por entonces tenía 26 años.

"Niños del Kollao, viene a ser una obra ejemplarísima que abre derroteros a la literatura infantil. Humildes maestros perdidos en la inmensidad del altiplano o en el laberinto de la serranía, mantienen viva la llama de su apostolado pedagógico: son los verdaderos maestros, los creadores del Perú esencial, consagrados, con místico ardimento, a cumplir la más alta obra humana. Saludemos en José Portugal Catacora la floración de esos maestros nuevos". [2] 

En los siguientes años, cuentos de "Niños del Kollao" fueron recogidos por algunas antologías importantes, como la que hizo el recordado Sebastián Salazar Bondy [3]. Por su parte, José Portugal Catacora, siguió en su empeño por escribir textos para los niños y niñas del altiplano, como lay serie de folletos "Lectura para Niños" (1940) ilustrada con grabados, "Puno Tierra de Leyenda" (1952) y "Mi Tirallo" (1952), éste último uno de los primeros libros de lectura escolar escritos con técnica moderna en el país, editado por el Instituto Experimental de Educación de Puno que dirigió Portugal Catacora entre 1947 y 1957.


El modestísimo tiraje de su primera y única edición y el largo tiempo transcurrido, llevaron al olvido "Niños del Kollao", texto icono de los primeros esfuerzos por hacer literatura infantil en el altiplano. Hoy gracias a la exposición "Mi Casa es Linda" puede ser conocido por un amplio público. 

Por si esto fuera poco, la exposición ha incluido fotos de las aulas y murales, pintados por Felipe Valencia Melgar, del Instituto Experimental de Educación de Puno, hoy prestigiado IEP José Portugal Catacora 70001, permitiendo así un atisbo a esa temprana y singular y pionera experiencia de innovación educativa en el Perú. Gracias Casa de la Literatura Peruana.

Cuento: "El aguatero estudiante"
Cuento: "EL caballo Melgarejo"
Cuento: "Las momias de Tinajani"

Notas:
[1] "Niños del Kollao". José Portugal Catacora. Tipografía L. Camacho. Puno, 1937. 
[2] "Niños del Kollao", artículo de Luis E. Valcarcel en "EXCELSIOR". Revista Mensual Peruana. Año V. N° 84. Febrero de 1940.
[3] "Cuentos Infantiles Peruanos. Antología". Sebastian Salazar Bondy. Editor Juan Mejía Baca. Lima, 1958.