jueves, 3 de noviembre de 2011

El Instituto Experimental de Puno (Autobiografía)

Patio del Instituto. Los murales fueron hechos por Simón Felipe Valencia Melgar

El Instituto empezó a funcionar en Junio de 1947, conducido por su fundador José Portugal Catacora, quien lo dirigió hasta mediados de 1956. Luego se convertiría en la Institución Educativa Pública 70001. El Instituto desarrollo el modelo educativo de Niveles de Madurez para el aprendizaje. Este modelo, en cuya formulación participó José Antonio Encinas, tuvo un fundamento teórico en seis libros escritos por Portugal Catacora  y sus avances se registraron en el Boletín Anual donde escribían los profesores.  Los niños por su parte producían su propio boletín llamado "Pensamiento Vivo". La experiencia del Instituto fue sistematizada por Portugal Catacora en su libro "Una Escuela por Niveles de Madurez en el Perú" (1990).

La importancia del Instituto en su época fue notable; al punto que el diario "El Comercio" editorializó en alguna ocasión sobre sus avances y los diarios del sur del país publicaban artículos de divulgación.  

Los invitamos a leer lo que Portugal Catacora escribió en su autobiografía sobre esta interesante experiencia, información que iremos ampliando en el futuro.(Para seguir leyendo, presionar en "Más información").
 

"Durante el primer año de funcionamiento del Instituto realizamos tres diagnósticos de madurez de aprendizaje de los niños, en julio, en setiembre y en diciembre. Los resultados fueron completamente contradictorios con los años de estudios de que procedían de los niños que venían de diferentes escuelas primarias de la ciudad de Puno. Varios niños de años escolares inferiores que leían y escriban se situaron en niveles altos de madurez para el aprendizaje y no pocos procedentes de años superiores bajaron a niveles más bajos. Lo que nos demostró que la situación de los niños en los años de estudio era completamente equivocada en relación a su madurez para aprender.

Los niveles dentro del Instituto fueron tres, inferior, medio y superior. En el nivel inferior estaban hasta alcanzar los primeros 30 puntos, en el medio hasta los 80 puntos y de ahí hasta los 100 puntos en el superior. De 95 a 100 puntos se producía la promoción. Además funcionaba el nivel inicial para niños sin escolaridad. En el curso del año se realizaban diagnósticos, en abril, en junio, setiembre y en diciembre. En cualquiera de éstas oportunidades se producía la promoción individual, no se esperaba hasta diciembre para promover en masa.

No se hacían los consabidos exámenes de conocimientos para promoverlos de un año a otro, sino que se media la evolución de su capacidad de aprender, capacidad que era reforzada en las clases y en las clínicas de lectura y matemáticas. En el Instituto Experimental establecimos además la clínica de conducta y el taller educativo para actividades manuales.

Al terminar el primer año de funcionamiento del Instituto, el diagnóstico de diciembre produjo un porcentaje bajo de niños promovidos a niveles medios y de estos a niveles superiores. Este resultado trajo consigo que la mayor parte de los niños fueran retirados por sus padres pues pensaron equivocadamente que habían sido desaprobados, cuando lo que ocurría era que necesitaban más tiempo de trabajo en su nivel de aprendizaje para alcanzar uno superior. Así para el año siguiente1948, casi nos quedamos sin alumnos.

Ante esta realidad no nos tocaba más remedio que cerrar la escuela, pero consultamos con el Inspector de Educación, profesor José Yaquetto, quien nos ofreció trasladar de otras escuelas a los niños excedentes, mayormente niños indígenas, de modo que pudimos continuar con nuestra labor.

Con éstos niños, que hablan  castellano y quechua o aymara, el diagnostico que se hacía en castellano los ubicaba en niveles bajo de madurez de aprendizaje, pero al hacerles pruebas en su lengua materna  el diagnostico subía de niveles, lo cual nos demostró que ese era el resultado auténtico y que el trabajo en su lengua materna era el más indicado.

En 1948 pudimos proporcionar a los niños desayuno con leche en polvo que nos remitieron de Lima y con pan que las panaderías de Puno nos proporcionaban. En el desfile de las fiestas patria les proveímos de uniformes con nuestra intervención".

Tomado de la autobiografía de José Portugal Catacora 

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