domingo, 16 de marzo de 2014

Pleito entre el Pucu Pucu y el Gallo

 I
Fuente dibujos: Luz Marina Chahuares 
PUCUS, pucus, pucus…
Cantaba el Pucupucu todas las madrugadas.
Tenía la misión de dar la bienvenida al nuevo día.
Rendir culto al padre universal, el Sol, a su salida era su deber.
Durante siglos, sus antepasados habían hecho lo mismo.
Su vida sencilla y sobria transcurría en el campo.
Buscaba sus alimentos entre los granos de la pradera.
Nadie había perturbado su tranquilidad e independencia campesina.
 
II
Una mañana le sorprendió escuchar una voz estridente:
 -¡Cocorocó! ¡Cocorocó! ¡Cocorocó!
 Era el extranjero, Werajocha, que le disputaba su derecho de anunciar la llegada del nuevo día.  
La mañana siguiente se repitió el canto del Qoqoruchi.
Ya era intolerable esta situación.

III
Pucupucu estaba en la obligación moral de hacer respetar la tradición de sus antepasados.
No podía permanecer indiferente por más tiempo.
Se decidió a buscar al usurpador de sus derechos.
Se encaminó enseguida en busca del Gallo.
Lo encontró y le expuso el objeto de su visita: 
-Mi misión es la de anunciar el amanecer de cada día.
Nadie tiene derecho a hacer lo que me toca.
Esa ha sido la costumbre de mis antepasados.
-Usted, señor Qoqoruchi, no debe cantar en las mañanas.
El gallo como única respuesta sacudió sus alas, alargó el cuello y lanzó un grito enérgico:
-¡Cocorocó!
La disputa fue acalorada.
Ninguno cedía su derecho al canto mañanero.
Al fin acordaron llevar su queja a conocimiento de las autoridades del pueblo más próximo.

IV
Pucupucu entonó la mañana siguiente su acostumbrado canto:
-Pucus, pucus, pucus…
Era el anuncio de que emprendía el viaje a la ciudad.
Iba a exponer su queja ante el Juez. Estaba seguro de obtener la justicia.
El Gallo, por su parte emprendió también el viaje, pero tuvo que hacerlo por tierra, caminando.
Llevaba provisiones suficientes para algunos días.
Confiaba ganar el pleito con su arrogancia y buen tono de caballero.
A la vera del camino le salió al encuentro un Ratón.
-Werajocha –le interrumpió- permítame pedirle un favor.
-Diga su demanda –repuso el Gallo.
-Tenga la bondad de favorecerme con un poco de alimento para mis hijos que sufren hambre…
-Siento mucho. No puedo acceder a su demanda. Voy a la ciudad a sostener un pleito y no sé si mis provisiones me alcanzarán.
Insistió suplicante el Ratón:
-Si usted tiene asuntos judiciales –le dijo- yo puedo ayudarle eficazmente. Tengo experiencia y estudios especiales al respecto.
Con su insistencia y zalamería, convenció al Gallo y obtuvo un poco de cancha, pero tuvo que acompañar al nuevo amigo que consiguió.
Se presentó una dificultad en el camino. Había un río difícil de atravesar. El Gallo se quedó perplejo ante este inconveniente.
Pero el Ratón le enseñó la manera de pasar el río.
Tomó unas pajas y yerbas, formando un bulto, lo empujó al río y se prendió. Pataleando consiguió ganar la orilla del frente, aunque tuvo que dejarse llevar un buen trecho.
El Gallo hizo lo mismo y pasó el río.
Con esta acción se ganó la confianza del Gallo.

V
El Gallo y el Ratón llegaron al pueblo cuando el Pucupucu ya descansaba y distraía el tiempo con un amigo que le daba consejos.
Media hora después, los recién llegados, Pucupucu y el Gallo, acompañado del Ratón, estaban ante el señor Juez.
-Señor Juez –expuso el Pucupucu- yo tengo el derecho de anunciar la llegada de cada nuevo día con el canto. Mis antepasados hicieron lo mismo desde tiempos inmemoriales. Ahora este señor Gallo, un extranjero recién llegado trata de usurparme mi derecho.
-Bien, presente su demanda por escrito –dijo el Juez.
El Gallo, por su parte expuso:
-Señor Juez, yo he adquirido el derecho de cantar al amanecer del nuevo día, por los esfuerzos personales de mis padres en la conquista de este país.
…Presente su alegato por escrito, volvió a decir el Juez.
Asintieron ambos y fueron a buscar quién les haga el recurso en el respectivo papel.

VI
Una hora más tarde, los quejosos de ambas partes volvieron al Juzgado, llevando sus recursos escritos.
Pucupucu entregó su papel.
…Está bien –advirtió el Juez.
El Gallo, por su parte, entregó también su recurso.
…Bien dijo el señor Juez, debo anunciarles que mañana a la hora del despacho se verá y resolverá vuestra demanda. Pero es necesario que ustedes no molesten al vecindario con jaranas ni escándalos, como acostumbran hacer los que vienen del campo. Yo observaré si efectivamente son exactos en anunciar el amanecer del nuevo día. Espero que todas las señales las den a la hora exacta.
Al decir esto hizo ver su reloj.


VII
Al retirarse, dijo el Ratón al Gallo.
…El Juez tiene reloj. Es necesario que consigamos un reloj, para que cantes a las horas exactas, como ha advertido la autoridad. Si no hacemos eso, el pleito está en peligro de perderse.
En seguida buscaron el reloj y lo consiguieron después de vencer algunas dificultades.
En el alojamiento, cuando ya era de noche, el Ratón volvió a tomar la iniciativa, diciendo:
-¿Qué te parece, Gallo, si voy a sustraer el recurso del indio y lo hago desaparecer? 
…¡Magnífico! –repuso el Gallo.
El tinterillo fue al Juzgado, entró por un hueco, subió a la mesa, arrastró el papel hasta llevarlo detrás de unos cajones y lo ratoneó hasta hacerlo añicos. Pronto regresó y dio cuenta de lo que había realizado.
Luego volvió a proponer:
-¿Qué te parece si ahora voy y le robo la copia que Pucupucu debe tener en su equipaje?
-¡Espléndido! –dijo el caballero.
Y el Ratón fue al alojamiento del Pucupucu. Lo encontró durmiendo tranquilamente. Entonces le buscó el atado y consiguió sacar la copia y llevarla para destruirla a la vista del Gallo.

VIII
-¡Pucus! ¡Pucus! ¡Pucus!...
Cantaba el ave del campo, cada vez que despertaba y creía que era oportuno.
Mientras tanto el Gallo y el Ratón estaban consultando el reloj. A las cuatro de la mañana en punto, el español comenzó a cantar.
¡Cocorocó! ¡Cocorocó! ¡Cocorocó!
A las cinco y a las seis hizo lo mismo.

IX
A la hora del despacho, como había ordenado el Juez, comparecieron los litigantes sobre el derecho de hacer amanecer.
Sentado ante una mesa antigua llena de papeles, un tintero y un crucifijo encima, estaba el Juez.
Solemnemente, con voz firme y afectada, la autoridad requirió:
-¿Quién es el demandante?
-Yo, señor Juez –dijo el Pucupucu.
-¿Dónde está su escrito? –preguntó.
-Le entregué ayer a usted. Lo puso sobre la mesa.
El Juez buscó y no lo encontró.
-No está aquí –le dijo- ¿No tiene usted la copia?
-Sí debo tenerla –repuso con alguna esperanza el Pucupucu.
Buscó su atado y no halló la copia. Se desesperó el indio, pero no estaba el papel.
Entonces el Juez volvió al Gallo y le dijo:
-¿Dónde está su recurso?
-Debe de estar en su mesa señor Juez.
El Juez encontró inmediatamente el papel y lo leyó.
-Muy bien –dijo y prosiguió. Usted ha dado las horas con exactitud y su recurso está en forma.
Y refiriéndose al Pucupucu le dijo:
-Usted ha molestado con sus cantos a toda hora, a pesar de mi advertencia. Así siempre son los indios que vienen del campo. Se emborrachan y fastidian. Además no tienen sus papeles en su lugar. Luego, declaro, a nombre de la ley, que el señor Gallo es el que tiene el derecho de dar las horas, con su canto sonoro, todas las mañanas.

X
Así perdió el Pucupucu su derecho legal a saludar a la llegada del nuevo día.
Desde entonces, el Gallo es muy cuidadoso y engreído en la casa de los caballeros; come buenos granos de arroz, maíz, trigo, etc. Mientras el pobre Pucupucu vive en el campo, abandonado a la intemperie, sin casa, sin abrigo ni alimento seguro.

XI
¡Pucus! ¡Pucus! ¡Pucus!
Siguen cantando ahora muchos Pucupucus en el campo.
Esperan el amanecer de un nuevo día muy alegre.
Acarician la esperanza de ver alumbrar el Sol de la justicia para todos.
¡Ese día ha de llegar!.
No lo dudan los Pucupucus del mundo.


Julián Palacios Ríos

(Tomado de "El Cuento Puneño" (1955) de José Portugal Catacora)
Puede ver también la historia detras de este cuento: http://joseportugalcatacora.blogspot.pe/2014/03/pucu-pucu-y-el-gallo.html
 

sábado, 15 de marzo de 2014

Pucu Pucu y el Gallo, fábula aymara.


Pucu Pucu y el Gallo: Satira de la Conquista ( Muñecos de Madera)
En la antología "El Cuento Puneño" (1955) José Portugal Catacora incluye “El pleito del Pucu Pucu y el Gallo” escrito por el pionero de la educación indigenista  Julián Palacios Ríos (1887-1976) en base a la fábula de la tradición oral aymara que le contó Ciriaco Huanca, viejo lider de la comunidad de Umuchi, del distrito de Moho, Puno. 

El texto se publicó por primera vez en 1950 en la revista "Folklore" [1] y luego en "El Cuento Puneño"; desde entonces  ha sido incluido en diversas antologías [2], siendo además motivo de numerosas versiones y de obras de teatro que, aunque no siempre siguen cabalmente la historia de Julian Palacios, evidencian su primigenia autoría.  

El cuento narra la disputa entre el Gallo extranjero y el Pucu Pucu nativo por ser quien  despierte cada día con su canto a la gente. Noble tarea que por siglos cumplió el Pucu Pucu, quien para evitar ser desplazado por el Gallo viaja a la ciudad para acudir a los tribunales. Allí entran en acción un ratón tinterillo y un desaprensivo Juez.   

Se ha dicho que el texto constituye una metáfora de la conquista española, pero es sobre todo una denuncia de los métodos abusivos usados para arrebatar sus tierras a los campesinos. Recordemos que en las primeras décadas del siglo XX las haciendas en el altiplano se expandieron a costa de las comunidades y ayllus haciendo uso de la violencia y de leguleyadas judiciales que confirmaban el despojo.

Hay también otros temas implícitos en el cuento, como la discriminación del Pucu Pucu por el Juez por sus costumbres de canto. En fin, su texto puede tener varias y valiosas lecturas, que lo han hecho útil también como material educativo [3].

A pesar de contar una anécdota local, el cuento alcanza una dimensión universal al tocar temas como el desarraigo,  la impotencia frente al abuso y el anhelo de justicia, explícitos sobre todo al final de la narración.   
    
El Pucu Pucu (Thinocorus orbignyanus) es un ave que habita las alturas, entre los 2,700 y 4,000 m.s.n.m. en el Perú, Bolivia, Chile y Argentina. Su nombre proviene del sonido que suelen hacer en los amaneceres. Mide unos 20 centímetros de largo y no puede volar.

A diferencia del gallo que canta a horas exactas y sólo en la madrugada, el Pucu Pucu canta continuamente durante el día y empezando muy temprano, antes que cante el gallo.

Los invitamos a leer este hermoso cuento que ha trascendido en el tiempo y que en muchos sentidos también nos habla con elocuencia sobre el presente.

El Pleito del Pucu Pucu y el Gallo

Notas:
[1] Revista Folklore Volúmen II. N° 23-24. 1950. "El pleito entre el pucu pucu y el gallo". Al final del cuento, Julian Palacios anota: "Así me lo refirió mi alumno de 60 años, Don Ciriaco Huanca, lider aymara del ayllu de Umuchi, distrito Moho, Provincia de Huancané".  El maestro Palacios trabajó en diversas ocasiones en Moho, siendo probable que la historia la haya recogido cuando fue Director de la Brigada de Culturización Indígena en Puno a fines de los años treinta. 
[2] Además de en "El Cuento Puneño" (1955), la historia figura en "20 Poemas Peruanos; 20 Cuentos Peruanos" de Víctor Soracel (1980),  "Literatura y Cultura Aimara " (2002) de José Luis Ayala, "El Cuento Kepe" (1976) de Julio Samuel Miranda y en otros textos. Además existen varias versiones en páginas de internet. 
[3] El cuento ha sido utilizado en algunos casos como texto de clases de  historia y comprensión lectora  para niños. Personalmente, he utilizado este cuento en talleres de manejo constructivo de conflictos y diálogo intercultural con adultos. 


domingo, 9 de marzo de 2014

jueves, 27 de febrero de 2014

Teatro Puneño II - Autores y obras

Emilio Vásquez, José Portugal Catacora, Alberto Paniagua
Ver:
Teatro Puneño Precursores Indigenistas

Alberto Paniagua escribió "Lunthatani" y los "Jueces de mi Pueblo"  comedias dramáticas con temas que pintan escenas de la vida costumbrista, poblana, mezcla de lo indio y lo mestizo. Estas obras fueron estrenadas en escenarios de Juli, Puno, Cusco y la Paz, con gran interés para los públicos con que los presenciaron. Posteriormente escribió "Florandina" tema educacional que pinta la realidad en que se debate la escuela campesina y las angustias del maestro rural.

Entre los que escribieron obras de teatro, esporádicamente, podemos mencionar a Emilio Vásquez, Ángel Castro, Nolazco Nozco (Victor Villar) Rufino Alayza, Aurelio Martinez, Mercedes Bueno, Victoria Saavedra y José Andrés Dávila.

Emilio Vásquez, escritor poeta y educador de notable personalidad escribió en sus años mozos "Los Miserables" comedia dramática costumbrista, en tres actos, que fue estrenada en Juli, con gran entusiamo. Es lastima que no haya perseverado en ese género literario.

Ángel Castro escribió el drama historico en tres actos "Manco Capac" que se estreno en los escenarios de Juliaca y Puno.

Nolazco Nozco, escritor y periodista, escribió con fina sensibilidad "La Mancha de Vino" o "Corazón de Chola" comedia en tres actos que pinta la vida de un hombre de mudo que recorrió por los estadios sociales y culturales de los cinco continentes y la conducta que observa a su vuelta al medio provinciano.

Rufino Alaiza dejó escrita en sus tiempos de mocedad los "Cachuas" dramatización de la danza de este nombre.

Aurelio Martinez, poeta de acendrada perseverancia escribió en sus años iniciales, "Los Desadaptados" comedia costumbrista que trata de la vida de un estudiante provincia que al regresar a su tierra se siente casi extranjero.

José A. Dávila, el interprete genuino de la copa popular al compás del huaino, nuestra música por excelencia escribió también en su juventud "Los Mitayos", drama que rememora los días coloniales de la vida indígena.
Mercedes Bueno declamando

Mercedes Bueno Morales, maestra primaria y poetisa de exquisita sensibilidad, escribió "Quilquito" boceto dramático en un acto, en quechua y "Antaño y Ogaño" comedia en dos actos de ambiente costumbrista y además varios diálogos y monólogos con temas típicos.

Victoria Saavedra maestra secundaria conocida en nuestros ambientes con el seudónimo de Catayla Catari es autora de una serie de monólogos poéticos que cuentan interesantes evocaciones histórica y folkloricas.

Entre los nuevos empieza a destacar Oswaldo Núñez Geldres, que hace dos años estrenó su priemera comedia en tres actos "Personajes y no Bufones" en los teatros de Ayaviri, Puno y Tacna, Tiene otra producción que institula "Mis Arpegios" comedia idealista que pinta el hogar de nuestros tiempos con todas su virtudes y sus vicios. Nuñez es una promesa en este genero literario.

El Teatro Escolar y el Teatro de Títeres
Teatrín de títeres del Instituto Experimental
Profesor Simón Valencia Melgar (1947)

En forma paralela a la producción teatral que acabamos de glosar, los más destacados elementos del magisterio primario del departamento han desplegado una intensa labor de cultivo del teatro escolar. Esta labor no solamente se ha reducido a la escenificación y dramatización de hechos y pasajes de la historia con limitaciones y finalidades didácticas. Hay muchos que han ido ás allá...entre ellos podemos citar a Néstor Molina, Lino Martinez, José Patrón y Abel Durán. El que esto escribe también ha producido varios skechts y pasos de comedia con temas de la  vida cotidiana escolar. Pero quien mejor destaca en ese sentido es Alfredo Macedo Arguedas.

Puno también ha sido escenario para el teatro de titeres. En setiembre de 1947 llegó a Puno una compañía Argentina que ofreció representaciones recomendadas por el Ministerio de Educación. En aquellos mismos días el Instituto Experimental de Educación estrenó un artístico escenario preparado por Simón Valencia Melgar. Desde entonces el teatro de títeres es cultivado en forma profusa por los niños del plantel experimental: Los Tesoros de Salcedo, Blanca Nieves, El Príncipe Encantado , etc...sabemos que hay interesantes atisbos de cultivo de esta categoría teatral en provincias y en algunos Núcleos Escolares Campesinos.

Instituciones Artísticas

En Puno podemos mencionar las siguientes instituciones que han actuado en los últimos tiempos: el grupo Orkopata, el Conjunto Masías, el grupo Kolla, el Instituto Americano de Arte y el Club Kuntur.

El Grupo Orkopata que tan magníficamente patrocinaran los hermanos Peralta tuvo especial actuación al poner sobre las tablas teatro indigenista, particularmente las producidas por Mamani. Este grupo, después de la ausencia de los Peralta, sólo ha tenido una esporádica actuación.
José Andrés Dávila

El Conjunto Masías es el que mejor ha perseverado. Conjunto teatral, coreográfico y musical, su actuación artística ha llegado a tener resonancia nacional porque en más de una oportunidad se ha presentado en escenarios de la capital y de los departamentos de Arequipa y Cusco.

El Grupo Kolla, grupo estudiantil de Cultura, se interesó también en los problemas del arte teatral, teniendo sólo una precaria actuación en este orden.

El Instituto Americano de Arte es el único que actualmente funciona con regularidad, Desde su fundación, en 1940, hasta la fecha ofreció numerosas presentaciones de obras de teatro universal, con notable éxito en cada oportunidad.

No podemos dejar de mencionar que el Club Kuntur que hoy ha devenido en una magnifica institución social, en sus primeros tiempos se dedicó también al cultivo del teatro.

Aparte de estas instituciones sería extenso enumerar las cientos de veces que se ha  improvisado conjuntos que han hecho magníficas presentaciones, como aquella que en 1924 se organizó en Puno e hizo gira con el fin de colectar fondos para instrucción del puente sobre el río Samán, en la carretera de Puno a Huancane.

Ver Teatro Puneño III Folklore y Teatro

(Tomado de "Teatro Puneño", de José Portugal Catacora. Revista Escena. Órgano de la Escuela Nacioanl de Arte Escénico. Año I N°2 1953)

sábado, 22 de febrero de 2014

Etna Velarde

Diablos puneños (Etna Velarde)
Aún cuando nació en Lima, Etna Velarde (12 de agosto de 1940 - 21 de febrero 2014) vivió sus primeros años en Azángaro, Puno, departamento con el que mantuvo una relación entrañable con Puno. 

"A mi papá le encargaron algunos trabajos en Puno, la reconstrucción del templo Azángaro, el monumento a Choquehuanca y Vilcapasa, la plaza de armas de Huancané. Entonces despierto a la razón por esos pueblos, nunca han dejado de influir en la pintura costumbrista, el paisaje, los ichus, la puna, la música, sobre todo la zampoña, la identifico mucho con el paisaje". 

Como lo señala el investigador Bruno Enriquez:

" Etna  vivió desde pequeña en Azángaro (Puno), con sus padres en la casa de la familia Mandujano, estudió en la escuela del pueblo Nº 852, sus grandes inspiraciones iniciales las alcanzó en esa tierra. Hoy pertenece con mucho orgullo a instituciones puneñas de Lima, como Brisas del Titicaca y el Club Cultural Azángaro". 

Comprometida con las causas sociales y esposa de Jorge del Prado, desarrolló su principal trabajo pintando extraordinarios cuadros de nuestros héroes nacionales y episodios de nuestra historia. También pintó hermosos paisajes de nuestras regiones y por supuesto de Puno. 





Melgarejo, el caballo

Autor: Arturo Peñaranda
Acora, en la puerta de la casa paterna, el caballo
Melgarejo y el perro Lobuno. Al fondo la Iglesia San Pedro.
El maestro observó su reloj, luego participó a los niños que Héctor contaría algo muy interesante, mientras duraba la clase de dibujo. Los demás niños recibieron con palmadas el anuncio. Y luego empezó:

—Papá tenía hace tiempo un caballo grande, muy grande. Le llamábamos Melgarejo.  Papá decía que le había puesto ese nombre porque era muy brioso, loco como aquel general boliviano. Y tenía un color raro, calor ceniza, casi verde. Una sola mancha blanca tenía sobre la cabeza.

Cuando aprendí a montar, Melgarejo ya estaba envejeciendo y había perdido mucho sus bríos de antes; por esto se le había dedicado para sillonera de mamá, ella lo quería mucho. Era el único caballo que podía montar, sin que se espantara de sus enormes faldas i llevándome abrazado.

Un día mamá se murió y desde entonces, el caballo no se dejaba montar con nadie. Cada vez que alguien quería ensillarlo, se entorpecía y no cedía, aunque papá lo estropeara hasta cansarse.

Pero una cosa rara pasaba con aquel animal; mientras todos los de la casa le tenían miedo, yo me andaba por entre sus patas sin que se espantara y lo montaba como a un burro manso. Me conocía muy bien, basta mis silbidos los conocía, y sin necesidad de cabestro podía pescarlo en cualquier campo.

Pasaron los años, durante los cuales Melgarejo sólo se entendía conmigo. Después me vine al colegio. Y aquel viejo animal, como si sintiera pena de no verme, no quiso volver más a la casa; entregándose a una vida cerrera y abandonado a su suerte.

Todos los moradores del pueblo lo perseguían por los daños que ocasionaba en sus chacras. Hasta papá, cansado de tantas y tantas quejas que recibía a diario de partes de aquellos, varias veces lo persiguió para darle un tiro de revólver; pero Melgarejo, como si su instinto le anunciara el peligro, siempre se estopaba. Cierta vez lograron cogerlo y maniatado lo despacharon a la feria de La Paz (Bolivia) para venderlo. Y cuando papá creía que al fin había logrado deshacerse de la bestia, que siendo suya no le servía de nada, Melgarejo volvió a presentarse en los campos del pueblo, removiendo la protesta de los chacreros.

—¿ Y cómo había pasado el Desaguadero? —interrumpió un niño, burlonamente.
—A nado. Sabía nadar muy bien Melgarejo. Pues, cuántas veces había salvado la vida de papá, cuando embriagado y caprichoso se metía en los ríos caudalosos que pasan por la finca—contestó enfáticamente Héctor, y siguió su relato.

Pero ahora ya estaba completamente envejecido. Y cuando llegó el invierno y los cebadales ajenos de que solía alimentarse fueron cegados, se presentó una tarde en casa, mansamente. Papá, extrañado por aquella vuelta inusitada, le examinó la dentadura y encontró que el caballo había llegado a un estado de absoluta incapacidad para alimentarse por su propio esfuerzo. Entonces ordenó que le colgaran del cuello un talego y de allí se alimentaba solamente con polvillo de arroz.

Así llegó a vivir algún tiempo más, durante los cuales, como si quisiera pagar con algo el sustento diario de su decrepitud, se sometió otra vez al trabajo, en el trasporte de cargas livianas.

Pero a la larga, llegó a caducar completamente; hasta que un día papá ordenó que lo ahorcaran. En esas circunstancias llegó a casa un arriero y solicitó que se le proporcionara una bestia de carga para llevar su equipaje hasta alcanzar a su recua, que ya estaba unos días adelante, hacia Moquegua.

Papá vio en esa oportunidad una manera insensible de deshacerse de la vieja bestia y pensando: "ojos que no ven, corazón no siente", se lo ofreció al arriero.

El arriero se lo llevó consigo. Ya llevaban salvada una jornada y a medio día de la segunda, al trasmontar una de tantas cuestas de la cordillera, se asorochó Melgarejo.

El arriero le hizo sangrías y sahumerios con yerbas secas, pero el animal no pudo caminar ni un paso más. Entonces colérico y blasfemando sacó su revólver i le disparó un tiro, que sólo le abrió una herida de raspetón en la cabeza. Le iba a disparar otro tiro, cuando constató que solamente le quedaban dos balas previendo algún peligro por el camino, se las guardó, luego de cargar su equipaje en su caballo de silla; siguió su camino, abandonando a Melgarejo a merced de su propia suerte, moribundo.

Pasaron algunas horas la pobre bestia se reanimó un poco. Sintió una sed calcinante haciendo un esfuerzo supremo, bajó a la quebrada en busca de agua. Llegó a un fangal rodeado de pasto verde; En la parte central del fango se ofrecía a la  vista de Melgarejo, charcos de agua color de tornasol; pero no era sino petróleo. Pugnó por llegar hasta allí ¡oh desdicha! cuando ya iba alcanzar el ansiado líquido, sus cuatro patas se hundieron en el lodazal, como cuatro estacas clavadas por el peso de su enorme cuerpo.

En aquel mismo instante apareció sobre el cielo de la quebrada cordillerana un cóndor famélico y planeando, planeando, bajó hasta el suelo. Melgarejo, ante la súbita presentación de la muerte, sintió que su cuerpo, acostumbrado a las rudezas del trabajo, por primera vez se le estremecía de terror. Y cuando el cóndor pretendió hincarle la vida con su pico carnicero, invocó que le escuchara unos instantes. El cóndor, compasivo, a la vez que seguro de tenerlo en la trampa a su presa, le dejó hablar.

Melgarejo, en ese lenguaje en que sólo se entienden los animales, contó su vida en pocas frases, i termino diciendo:

—Entre todos los seres de la Naturaleza, el hombre es el animal más feroz. No solamente es malo con los demás animales, sino que hasta entre ellos mismos se explotan y se matan. Nosotras, las bestias, nos asediamos también, pero de frente; mientras ellos acuden a los medios más terribles y ocultos para destruirse. Únicamente conocí a dos seres humanos, bondadosos con los animales: una madre y un niño...


Al decir estas palabras, los ojos de Melgarejo se cerraron para siempre. Y la otra bestia, el cóndor, antes que   saciar sus apetitos con el cuerpo de la bestia muerta, prefirió remontarse por el aire, raudo e impetuoso, como si quisiera vengar los dolores por Melgarejo…

(De "Niños del Kollao" (1937). José Portugal Catacora rememora la historia de su caballo Melgarejo).

martes, 18 de febrero de 2014

Teatro Puneño I - Precursores Indigenistas

Remodelado Teatro Municipal de Puno (2014)
En 1953, a invitación de Guillermo Ugarte Chamorro, director de la Escuela Nacional de Arte Escénico, José Portugal Catacora publicó en la revista "Escena" de dicho centro de estudios, un artículo largo sobre la historia del teatro puneño. 

Se trata de un valioso testimonio sobre una de las artes poco tratadas dentro de la cultura puneña. A continuación extractos del texto original, con notas y fotos añadidas.

El teatro puneño de peculiaridades esencialmente altiplánicas no pudo evidenciarse sino apenas hace un cuarto de siglo, acaso porque la superposición cultural realizada durante la Colonia y prolongada hasta la República no permitió el brote de manifestaciones propias de nuestra problemática artística. Pues en la Colonia como en la república la inquietud artística en general sólo se tradujo en el cultivo de formas importadas de Europa, sin relación alguna con los motivos y el estro localista.

Los precursores
Tenemos noticias de que en el siglo pasado se produjeron dos obras teatrales en Puno, a las que podemos considerar como precursoras del advenimiento del tetaro puneño. Estas son "Los Tesoros de Salcedo" de J. Ignacio Gamio y "Clorostan" de Remigio Franco ambos autores puneños [1].
Revista Escena

"Los tesoros de Salcedo" es una leyenda dramática en un acto y en verso. Glosa los acontecimientos trágicos que orignaron la fundación de la ciudad de San Carlos de Puno, en reemplazo de la primitiva Villa de San Luis de Alva, allá por los años 1688...Escrita en 1888 fue presentada en incontables oportunidades y aunque un tanto olvidada en los últimos tiempos es considerada como una obra clásica del teatro puneño por su valor documental histórico.

"Clorostan" es una comedia dramática en tres actos y en prosa. Fue escrita por los años de 1895 y 1896, su tema trata sobre la tragedia social, económica y  moral que surgió  tras la guerra con Chile en la vida de nuestros poblachos altiplánicos. Expresada con fina sensibilidad humorística que se evidencia elocuentemente en la conducta, el pensamiento y el lenguaje de un indígena ex combatiente de la guerra, "Clorostan" puede considerarse como la primera obra teatral que intenta exponer el drama del hombre y la tierra del altiplano y, por tanto, como la verdadera obra precursora del teatro indigenista.

Nacimiento del teatro puneño
El nacimiento del teatro puneño con la orientación que ha tenido y tiene, ocurre sólo con la aparición de "La noche de San Juan" de Emilio Romero, en 1916 [2]. "La noche de San Juan", obra primigenia de los pasos iniciales literarios del hoy renombrado escritor y economista tuvo la virtud de haber abierto los auténticos derroteros del teatro puneño...Lo que se lamenta es que Romero haya producido solo una obra más: "La Juanacha" con semejante temática que la primera, y que no haya perseverado en la producción de esta literatura.
Emilio Romero Padilla

El tema de  "La noche de San Juan pone en juego pasiones sentimentales mezcladas con intereses por la tierra y por el dominio de ella, en una expresión magnifica de juegos escénicos ocurrido en los alrededores de Puno. Es el drama del hombre de la Altiplanía en perenne  lucha por la tierra en su sensibilidad y su simbolismos terrígenos.

Autores y obras del Teatro Puneño.

Después de Emilio Romero, se inició una profusa producción teatral. I entre los autores cuyas obras desfilaron por las tablas de los escenarios puneños, podemos mencionar a Inocencio Mamani, Manuel A. Quiroga, Benjamín Camacho, Alfredo Macedo Arguedas, Alberto Paniagua, Rufino Ángel Castro, Mercedes Bueno Morales, Victoria Saavedra, Oswáldo Nuñez Geldres.

Inocencio Mamáni [3], autor indio, produjo su primera obra en 1924 "Tucuipak munasca" o "Querido por todos" que fue puesta en escena por primera vez en 1928 por el grupo Orkopata con gran éxito artístico. Sucesivamente, Mamani produjo "Sapan Churi"  o Hijo solo, "Vispera de San Juan", el Casamiento, "Mayta Ripurcanqui" Donde te has ido, Corazones engañados y "Wiñay Solterita" La eterna soltera, obras todas ellas de peculiar sabor costumbrista. La  más en quechua y algunas bilingües castellano quechua. La obras de Mamani, sentidas y vividas por el autor, son atisbos interesantes del resurgimiento cultural indígena.
Inocencio Mamani

Por aquellos años Manuel A. Quiroga [4] , uno de los pioneros del indigenismos en el Sur del Perú, escribió su drama "Choquelas" una brillante interpretación de la danza cordillerana que lleva es nombre, que se estrenó en los escenarios de la provincia de Chucuito. Más tarde , en 1926 se estrena en los festejos del Aniversario Carolina "Carolinos de Antaño" comedia de fino sabor literario que pinta la vida y costumbres estudiantiles en las vetustas aulas del Colegio Nacional San Carlos, el centro más alto de la cultura académica puneña.
Por los años de 1931 y 32 aparece Benjamín Camacho [5], maestro y poeta de elevada sensibilidad, cuya trayectoria iniciada en forma brillante desde los calustros carolinos, ha sido absorbida injustamente por la vida provinciana en la que tantos ingenuos del arte y las letras han perecido y aún siguen pereciendo. Su boceto dramático en quechua "Rijcharischis" Despierten es a la vez denuncio de la realidad en que vive el indio frente al mestizo y admonición para que despierte hacia la cultura. Acaso fue esta obra, que se estrenó en los escenarios de Lampa, Juliaca y Huancané, la que inspiró al malogrado fundador de la medicina social indigenista peruana, doctor Manuel María Nuñez Butrón, para crear su Rijchjarismo en la Provincia San Román.

Entre los más acendrados y perseverantes productores destacan Alfredo Macedo Arguedas y Jorge Alberto Paniagua.

Macedo Arguedas [6]se  inicia con "Jatun Ayllu" Gran Ayllo, boceto dramático de trama similar a Rijcharychis de Camacho que fue estrena en escenarios de Melgar y Sicuani. Más tarde publica "Fuego de los Andes" fantasía que propugna la resurrección de la raza de Manco por la Cultura; "La Leyenda de las kantuta" obra de escencia leyéndica en torno a la flor nacional del incario; "Cholita Flor de Alelí"  de trama y tema costumbrista que glosa ambientes metizos; y "Mariano Melgar" drama histórico sobre a vida y obra de aquel glorioso soñador de la libertad que inmortalizó su existencia en los campos de Umachiri bajo la espada de los últimos dominadores españoles en el Perú.

Fuente: "Teatro Puneño" José Portugal Catacora. Revista "Escena". Órgano de la Escuela Nacional de Arte Escénico. Lima Diciembre de 1953. Año I N° 2. pp 12, 13, 16 y 26.

Ver: Teatro Puneño II: Autores y Obras  y Teatro Puneño III Folklore y Teatro

NOTAS


[1] José Ignacio Gamio es más bien escritor de origen arequipeño. Nació en Arequipa en 1854, fue Secretario de las Prefecturas de Arequipa y Puno, siendo miembro del Concejo Provincial de esta ciudad. Presentó en Puno su obra dramática “Los Tesoros de Salcedo” y fundó “La Sociedad de Artesanos” y el “Club Literario”. Falleció en Lima el 24 de Diciembre de 1928. Fuente: http://poetasdearequipa.blogspot.com/2013/05/j-ignacio-gamio.html. 
Se puede ver un extracto de la obra en: las mil lenguas del diablo

Remigio Franco Torres Cámara, puneño que peleo en la guerra con Chile y fue diputado por Chucuito. Indigenista, escritor y poeta puneño, casado con Elisa Inijosa, fue padre de los hermanos Franco Inojosa. Fuente: http://familiafrancoinojosa.blogspot.com/p/remigio-franco-torres-camara.html

[2] Emilio Romero Padilla ( Puno 1899- Lima 1993). La obra "La Noche de San Juan" se representó por primera vez en 1917. Antonio Rengifo "Esbozo Biográfico de Ezequiel Urviola". En dicha obra Urviola representó a un campesino que es flagelado, lo cual según Emilio Romero lo llevó a identificarse al punto que abandonó sus estudios de derecho y continuó usando la ropa de indígena a lo largo de sus años de defensa de los campesinos. La obra es presentada el 24 de junio de 1917 en el atrio de la catedral de Puno, actuando Alex Franco Inojosa ( Gamonal), Arturo Peralta (Rogelio, hijo del gamonal) y Maria Luisa Ancieta (Marta, la indígena seducida). 

[3] Inocencio Mamani (Puno, 1904 - Arequipa 1990). Sobre el teatro de Mamani, Gamaliel Churata escribió "Hay el signo de una pequeña tempestad andina en las actividades de los muchachos indígenas de la compañía teatral Orko-pata (…) El 18 de febrero de este año, a horas 9 en punto, se llevó a escena la comedia pastoril en 3 actos y un prólogo, titulada Tuquypaj Munasqan escrita por Inocencio Mamani, joven indígena de 19 años. ¡Tuquypaj munasqan, es una linda comedia, fresca como talluelo recién podado, y saludable como agua bebida en manantial que bordean berros y sinfoniza el diptongo del sapo!. (revista Mundial, febrero de 1928. En  http://gonzaloespino.blogspot.com/2007/07/sonqo-llulla-de-mamani-por-guissela.html

[4] Manual A. Quiroga (Pomata, Puno 1887- Lima 1970). Abogado de profesión e indigenista,  fue parlamentario y constiuyente, escritor y poeta. Escribió  “La Evolución Jurídica de la Propiedad Rural en Puno", "Lengua Aymara”, “Hacia la Montaña" ” entre otras. Autor de la letra del Himno de Puno. 

[5] Benjamín Camacho. (Lampa 1904- ¿?). Maestro, poeta y escritor. Escribió en el Boletín Titikaka el artículo “Hacia una música nacional” (B.T. XXXII: 3-4) y "Mariátegui, amauta” (B.T. XXXIV: 4). Participo con José Portugal Catacora en el Sindicadoque formaron en Ayaviri en 1934. Su obra "Rijcharichis" culminaba con un jarahui que decía: Rijcharychis huaqecuna/ Huañupuninchismanta/Jaykacanmata, musphayasun/ Rumimanta huakajina. Despertad hermanos/ de tu sueño como muerto/ hasta cuando vas a estar tranquil/ como momia de piedra.


[6] Alfredo Macedo Arguedas. (Melgar, 1914- Arequipa, ¿?). Maestro y escritor. Participó con José Portugal Catacora en actividades culturales y sindicales en Ayaviri en los años 30. Se dedicó al teatro escolar, produciendo más de cien piezas de este tipo de teatro, muchas de ellas consignadas en los dos tomos de su "Teatro Infantil", además de sus drama s"Mariano Melgar", "Flor de Kantuta" y "Munay y Huarma" entre otras .  

En BESO DE LLUVIA de José Luis Velasquez Garambel se puede leer obras J.I. Gamio, Inocencio Mamani, Alfredo Macedo Arguedas y Hugo Bonet.