lunes, 25 de noviembre de 2013

Condor enamorado

Fuente dibujo
Desaparecido el último animal rebelde a su autoridad (Ver El reyno del Condor), Kunturi se dedicó a gobernar su reinado con toda sabiduría y bondad, tratando de ser un rey justo y generoso. Su intención era demostrar que era realmente un ser superior por las altas cualidades morales y espirituales que poseía, no solamente por sus condiciones físicas.
Pero un día le entró la tentación. Al bajar de sus dominios a una hermosa pampa de pastizal, encontró a una bellísima pastora, sentada rodeada de pajonal,  trébol y grama. Bajó hasta muy cerca de ella, se posó sobre una roca que había no muy lejos  y desde allí la contempló, impulsado por sus mejores sentimientos. Era realmente una hermosísima joven que hilaba fina lana de vicuña para tejerse una inkuña (tejido de uso ceremonial).
Desde aquella vez, cada día descendía de su palacio y permanecía largas horas contemplando a la bella pastora de la que se enamoró perdidamente.
En los siguientes días se convirtió en un apuesto joven vestido de negro con camisa blanca y pañuelo rojo en el pescuezo. Y poco a poco fue acercándose hasta que logró conversar con ella.
 
    
- Eres muy bonita, imilla - le dijo con apasionada lisonja.
- Será para tus ojos bellos - le respondió ella.
Y ambos quedaron prendados el uno del otro. Todos los días se pasaban horas conversando amorosamente.
 
 
Un día le propuso jugar y le invitó a que él haría de corcel y ella de jinete. La pastora aceptó cariñosamente y se subió sobre las espaldas del joven. Pero apenas ella estuvo sobre el lomo de Kunturi, éste emprendió un rápido vuelo, retomando su natural condición de Cóndor. De este modo se la llevó a su nidal situado en lo más alto de lo escarpado de la montaña. Y no más apareció la Imilla pastora.
 
 
Desde entonces se repite que el Cóndor es también raptor de imillas pastoras.  
 
 
El Congreso de Animales
 
 
Sus aventuras románticas con la imilla pastora, le restaron prestigio al rey de los Andes y su pueblo empezó a vivir una vida de desórdenes sociales.      
 
 
El zorro agudizó su conducta de ladrón de gallinas, mentiroso y farsante. Los ratones invadieron las casas de los hombres para comer su queso y demás comidas. El zorrino se dedicó a infestar las habitaciones de las gentes.  Y los piojos y las pulgas se apoderaron del cuerpo de las gentes provocando fiebres tíficas. Y como si todo esto fuera poco, el dios Inti se encolerizó y dispuso castigar a los animales haciendo que dejara de llover y se produjeran años de sequía que agotaron los pastizales y los chacrales destruyendo las cosechas, al mismo tiempo que los puquiales, los ríos y las lagunas se secaron de tal modo que los animales morían al mismo tiempo de hambre y de sed.
 
 
Ante tanta desgracia, Kunturi se dirigió al dios Inti para pedirle que aplacara su cólera y que cesaran los castigos. Y el dios Inti le dijo: 
 
 
 - Haré que vuelva a llover, siempre que logres cambiar la conducta licenciosa de los animales con el ejemplo. –
 
 
Consecuentemente Kunturi se arrepintió de haberse robado a una zagala para su consorte e invitó a los animales a realizar un gran congreso, en el que se comprometieran a cambiar de conducta para ser perdonados por Inti.
 
 
Y el Congreso se realizó. Llamas, alpacas, vicuñas, suris, perdices, gallinazos, palomas, golondrinas, lagartos, culebras y hasta los murciélagos asistieron.
 
 
El Congreso se reunió sobre un Altiplano formado en la cima de un cerro de forma de cono truncado.
 
 
Así, todos hicieron promesas de cambiar la manera de vivir y ofrecieron llevar su vida de paz y comprensión, luego firmaron un acta y el Congreso se dio por terminado.Con aprobación del Inti, volvió a llover y los ambientes se llenaron de chacrales y pastizales.
 
 
Desde entonces cada vez que los animales entran en una vida desordenada, vuelve a producirse la sequía en el Altiplano.
 
(Tomado de "Personajes Folklóricos del Altiplano" de José Portugal Catacora) 

domingo, 24 de noviembre de 2013

El Reyno del Condor

Una vez vencedor el Cóndor sobre su eterno enemigo Llulli (Ver Mallku Kunturi), fue declarado como Rey de los Andes, con autoridad sobre todos los animales que viven en el área comprendida por las montañas de los Andes, desde Venezuela y Colombia, hasta la Tierra del Fuego cubriendo Ecuador, Perú, Bolivia, Chile y parte de la Argentina.
 
En posesión de tan extenso y significativo territorio, el Cóndor, convertido en Mallku Kunturi, organizó toda la zoocracia dependiente de su autoridad en estricto orden jerárquico. En el primer plano colocó a las aves que pueblan toda la amplitud de los cielos; en el segundo plano colocó a los animales que caminan y pueden correr, como los cuadrúpedos; en el tercer plano colocó a los animales que se arrastran como los reptiles y los batracios; y, en el último plano situó a los animales que viven en el cuerpo de otros animales, como los piojos, pulgas y otros insectos.

Kunturi, un Rey Justo

El cóndor, una vez declarado rey de los animales de los Andes, lo primero que hizo fue demostrar que era un rey justo. Con este motivo se transformó en ser humano y empezó a visitar los hogares de todas las familias de las comunidades campesinas, para constatar personalmente como se desarrollaban las gentes, para luego proseguir con los animales de otras especies. 
 
La primera familia que visitó fue la de un matrimonio sin hijos. En esta familia, los esposos se peleaban porque la falta de hijos, no canalizaba bien sus sentimientos y por eso tenían constantes discordias. Para poner fin a estas discordias, buscó unas yerbas fecundizantes, la chachacoma y el maranselo. En posesión de estas yerbas, conversó con los esposos y les dijo:  - Será bueno que ustedes, tengan siquiera un hijito; tomen un mate de estas yerbas.

Los esposos afectados por las discordias aceptaron y tomaron el mate de dichas yerbas y pronto tuvieron un hijo. Entonces esperaron el retorno del amigo que les aconsejara, pero este, no volvió más.
 
Después encontró una constante pelea que mantenían dos familias vecinas por razón de falta de linderos precisos en unos terrenos que poseían. A estas familias les aconsejó que hicieran casar al hijo e hija que tenían y que al nuevo matrimonio le dieran por herencia los terrenos. Así lo hicieron y después del matrimonio la paz llegó a las dos familias y nunca más volvieron a pelear.
Finalmente encontró una pequeña comunidad que su fría los rigores de la explotación que les hacía un gamonal que tenía su hacienda cerca de esa comunidad. Esta vez el cóndor consulta con el rayo lo que podía hacerse. Entonces el rayo les dijo:  - Déjenlo por mi cuenta que yo arreglaré el asunto.

Y así fue, en uno de esos viajes que hacía el hacendado del pueblo hacia su hacienda, fue sorprendido por una furiosa tormenta; pues de repente cayeron rayos, relámpagos y truenos, acompañados de una lluvia torrencial. Y mientras cruzaba una pampa, un fuerte rayo le cayó y murieron el gamonal y su caballo. En los tiempos que siguieron sus descendientes se fueron a una ciudad distante y ya no volvieron a molestar a los comuneros.

Después de estos acontecimientos el Cóndor, sintiéndose un rey justo se dedicó a gobernar con seriedad.

 Kunturi y el Zorro

Cuando el Zorro se enteró de que Kunturi había vencido a Lulli y que había sido declarado Rey de los animales de los Andes, meditó largamente en la forma como acondicionaría su vida con el nuevo monarca de los animales.

En primer lugar pensó en que era él el animal más inteligente de todos los animales y se dispuso a poner en juego su inteligencia en la primera oportunidad con el rey Cóndor. Pensando de esta manera se fue donde el Monarca de los Andes y le dijo: - i Oh I poderoso rey - le dijo con cierta sorna y continuó. - Yo también aspiraba a esa dignidad, pero como la vida siempre es muy injusta, no me han tomado en cuenta para nada -terminó como protestando.    

- Si tú te crees tan capaz de ser el rey de los animales andinos, pues acude al todopoderoso, el dios Inti y presenta tus gestiones, fue la respuesta de Cóndor.

Y así fue. El Zorro se fue donde el dios Inti y expuso: - ¡Oh! todopoderoso, dios nuestro; sé que tú has declarado  rey de los animales a Kunturi y no te has acordado de mí, tu siervo más talentoso para dicho cargo. Y piensa tú que todos los animales están protestando. Puede realizarse un gran levantamiento que no solo puede destituir a Kunturi, sino poner en graves aprietos a todos los seres de la tierra que constituyen tu feligresía.
 
- Si tú aspiras a ser rey de los Andes - le dijo el dios Inti - muy sencillo. Desafía a Kunturi. El zorro se quedó pensativo y luego como saliendo de su aprieto respondió que sí lo desafiaría. Y luego pensó para sí - "Acudo a alguna de mis tretas y venzo a Kunturi" - y se fue a desafiarlo.    
 
El rey Kunturi; aceptó más para darle una buena lección a Zorro. Y las apuestas empezaron.La primera apuesta consistió en que cuál de los dos sería capaz de resistir más tiempo sin tomar alimentos.
 
 El zorro se llevó a su cueva una buena cantidad de provisiones en la noche anterior a la prueba, se pegó un atracón de padre y señor mío, que amaneció muerto quedando consolidado el reynado de Kunturi.

(Tomado de "Personajes Folklóricos del Altiplano", de José Portugal Catacora)

domingo, 17 de noviembre de 2013

El Qajhelo Música y canción

La melodía del Qajhelo es la más popular de las melodías nativas. La música del Cahuri lo es también, pera ésta se toca sólo en los meses de floración de los papales; en cambio el Qhajelo es de toda época y circunstancias, con la sola particularidad de que no arrastra masas y es propia de las zonas altas o de la punta perdida.
 
En el fondo es música romántica, y por esta razón sus notas suscitan paradójicamente, dolores y alegrías, nostalgias y anhelos, angustias y esperanzas; en una palabra: amor hecho armonía y ritmo. Quizás es la única música en que fluye la libido campesina.
 
Esta música se crea con mucha frecuencia; cada hualaycho o qarabotas es un compositor de qahelos, que  constituyen auténtica música folklórica que nace al calor de libaciones, en circunstancias inesperadas y cuyo autor nunca se llega a conocer.
 
El ritmo es lento y arrastrado y esta característica permite que el baile sea parsimonioso pero enérgico. Pues los movimientos del ritmo determinan que el hombre pueda traducir en actitudes y posturas toda la hombría, fortalezas y virilidad que en ningún otro caso, ni en ninguna otra forma, manifiesta el indio aymara de las punas bravas. Ya que el aymara es generalmente sereno y tranquilo; nunca revela su sentimientos fácilmente, ni exterioriza sus pensamientos; antes bien es callado, silencioso y hierático, flemático como diría algún tipólogo.
 
El Cantar
 
Como el Qajhelo es baile de enamorados, frecuentemente el hualaycho y la linlicha suelen citarse en el pueblo cercano a arrear noches integras en alguna tiendecita de los barrios bajos. Desde luego, esa aventura resulta como si dos enamorados blancos o mestizos de la ciudad se dieran cita en un club nocturno y dieran rienda suelta a sus relaciones amorosas bailando.
 
En circunstancias tales suelen improvisarse coplas románticas de aquellas aventuras
 
"Esquina tienda / calamina tienda / machattahuaractanua / Maya botella, / paya botella, /umttahuaracttanua".
(En la tienda de la esquina / en la tienda de calamina / nos hemos emborrachado. / Una botella, / dos botellas, / nos hemos bebido). 
 
Otras expresan devoción, amores eternos.
 
"Huahuatpachsa / natac - sata / Luraña urasats / natacpacha / Nayratpachs / natac - sata."
(Desde criatura / fuiste para mí, / Desde que te engendraron / fuiste para mí / Desde siempre/ fuiste para mí.)  
 
Algunas reflejan el flechazo amoroso que recibe el haulaycho cuanto canta.
 
"Cuna camachas / camachito; / cauqui camachas / camachito. / Jumaru muniritu / jutaujjeto".
(Qué es es lo que me / esta pasando; / Qué es lo que me está sucediendo. / Quererte a ti /Me viene a mí.)
 
Las hay que expresan festivo pedido de consentimiento:
 
"Jila phuchamas / chachani / taipinquirimasa / hauynani, sullca phuchamaqui / churjheta."
(Tu hija mayor / tiene marido, /tu hija mediana tiene enamorado, / tu hija menor / dámela).


jueves, 7 de noviembre de 2013

LA QUINUA - ALFONSINA BARRIONUEVO


"Una antiquísima leyenda rescata el verdadero nombre de la quinua (Chenopodium quinoa). El Titiqaqa —lago milenario— lo conserva en su memoria, al lado de la historia de los domesticadores de la preciosa gramínea andina. Según ella, hace muchísimo tiempo se registró una intensa sequía que amenazó con destruir la vida en el altiplano. Las estrellas observaron desde el infinito que sus habitantes se preparaban para emigrar, ante la hecatombe, buscando otros climas benignos, por lo que decidieron intervenir.

Hablaron entre ellas y en la noche cayó una lluvia de luces desde el cielo. Las estrellas más pequeñas fueron elegidas para salvarlos. Al día siguiente, planicies y roquedales amanecieron cubiertas con la escarcha celeste que germinó rápidamente y dio unos frutos menudos. Hombres, mujeres y niños los llevaron a sus bocas, porque eran suaves y comestibles. Así se alimentaron durante un tiempo, pero guardando un puñado de las prodigiosas semillas, que llamaron primero jihura, es decir, muerte; luego jiura o kiura, equivalente a “semilla que da muerte a la muerte” o “semilla que brota de la muerte”; palabra que los españoles pronunciaron como kinua".
Alfonsina Barrionuevo. Revista Agronoticias N° 393, Octubre 2013.

En su constante tarea de difusión de la cultura andina, la doctora Alfonsina Barrionuevo, escribe una vez más, sobre las leyendas y el folklor de Puno. Los invitamos a leer su artículo dedicado a la quinua y la danza que le rinde homenaje, en su habitual columna "Magia y Realidad de los Andes"..

Luis de Rodrigo

"Tengo un gran placer de anunciar mi relación con Ud. y expresarle mi deseo de que Amauta lo descubra al público". Con estas palabras estampadas en una carta de 1926 [1], José Carlos Mariátegui le da la bienvenida a Luis de Rodrigo a la histórica revista que dirigiera. El poeta fue además agente de Amauta en la ciudad de Juliaca (Puno).


Nacido en esa ciudad, Luis Augusto Rodríguez Ortiz (11 de mayo de 1897 - Lima 12 de noviembre de 1989), su verdadero nombre, fue hijo de Constantino, un pionero buscador de latex en las selvas de Madre de Dios y el Beni (Bolivia) y de Zoraida, dama arequipeña. Pasó una infancia difícil, junto a sus hermanos Celia y Emilio, debido a las prolongadas ausencias de su padre, vicisitudes que luego    
recordaría en los sentidos versos de "Madre"[2]:

"Que importa que el pan nos falte hoy día,
si tenemos tu sonrisa;
madre:
¡no tenemos hambre! ¡no tenemos hambre!".

Gran Hotel Ratti, frente a la estación
del tren en Juliaca (Fuente)
Estudió la primaria en el Centro Escolar N° 881, dirigido por José Antonio Encinas y la secundaria en el Colegio Nacional San Carlos. Luego de abandonar, por motivos económicos, sus estudios en la Universidad San Agustín de Arequipa, volvió a Juliaca donde  ingreso a trabajar en la empresa Ratti, que distribuía productos y comercializaba lana de alpaca en el sur del Perú. Más tarde alcanzaría a graduarse de bachiller en letras en la universidad del Cusco [3].

En 1926, gana el concurso del Ateneo de la Juventud de Arequipa con su poema "Himno al Ande" y se estrena el "Himno a Juliaca" con letra escrita por él y música de Jorge Rivera del Mar. 

Ese mismo año el poeta Alberto Guillen lo presenta epistolarmente a José Carlos Mariátegui. En "Zampoñas", uno de los tres poemas que publica en el numero de diciembre de 1926 en "Amauta" [4] escribe:
Juliaca a principios del siglo XX (Fuente)

Habitante señero
de la gruta nevada
vigila
el clamor de los riscos.

SE HAN DESPLOMADO YA LAS MIL ALAS
DE LOS VIENTOS
en el desfiladero.

Está blando el corazón de mi puna
          zampoñas
               zampoñas

DE LOS CARRIZOS HA VERTIDO SANGRE
CUANTAS VECES SE HABRA DECAPITADO
EL SILENCIO

Qué mal se van cerrando
en la noche
LAS HERIDAS DEL SOL
qué mal...

Por esos años colabora con las revistas Variedades, la Sierra y otras. En 1928, con los ahorros de casi diez años de trabajo en la empresa Ratti, viaja a Estados Unidos, a San Francisco, donde trabaja como obrero y también como periodista en un diario para latinos. Desde allí le escribe a Mariátegui contándole sus impresiones y su contacto con José Vasconcelos:

"Después de algunos contrasuelazos y volantines, he caído en "El imparcial", semanario de habla hispana...Desde el primer momento trate de hacerlo virar hacia la izquierda aunque fuese lubricando sólo un tanto los ejes de orientación; pero lamentablemente el cartagines del propietario echo por tierra mis planes...sin embargo he lanzado algunas flechas incendiarias y por cualquier resquicio soplare mi pólvora"[5].

Recordaría años más tarde los motivos de su retorno al país:

"En eso sobrevino el famoso Krach del año 29...diariamente cerraban decenas de fábricas y miles y miles de obreros eran arrojados a la calle. Comprendí entonces que lo más sensato era retornar a la patria...el primer puesto que conseguí fue en la Granja Chuquibambilla" [6].
Juliaca el día en que se crea la provincia de San Roman1926
La granja, ubicada cerca a Ayaviri en Puno, pertenecía al Ministerio de Agricultura, de modo que así inició su carrera como empleado público que culminaría en 1972 cuando siendo ya funcionario del ministerio se jubiló en Lima.

¿Y el poeta?. En 1944, trabajando ya en Lima en el Ministerio de Agricultura, presenta su poemario "Puna" al Concurso Nacional de Fomento de la Cultura. El libro, con poemas escritos entre 1925 y 1934, gana una mención de honor que le da derecho a ser publicado, junto a nada menos que los libros "Urpi" de Mario Florián y "Charango" de Luis Nieto.

"Puna" [7], tiene tres partes que enuncian bien su contenido humano y telúrico: Poemas Agrestes, Kaleidoscopio Ttikaka y Aguas Fuertes Andinos. Allí esta "Yo soy un árbol joven":
"Yo soy un árbol joven
mordido por el ansia
de frutos.
Hay un íntimo temblor en cada brote
cuando la vida canta
la esperanza de ver enraizados los surcos
...

Yo soy un árbol joven
mordido por el ansia
de frutos:
Mis canciones son las frescas canciones
de las montañas, las aves y el agua
y a mis raíces nutren entrañas de futuro"



También se encuentra "Kantutas"

"Raíces de sangres
a las montañas se prenden como garfios
Mañanas y tardes, lengua en los ríos
POTENCIA GERMINADORA
a puñados la reparten los vientos.

Es para quemarse como un tallo fresco
o ceñir la voces de perfumes niños.
AQUI PODEMOS JUGAR CON NUETSROS AROS
DE SOLEDAD
TE RODEA LA CINTURA EL INFINITO DE LA PAMPA
....
ES LA HORA PATETICA
EN QUE EL SOL ENCIENDE SU ARCO VOLTAICO
VAMOS AL PASTOREO DEL SILENCIO,
ESTÁ LA MESETA CON EL CEÑO DURO
Y EL OJO VIDRIOSO DEL TITIKAKA
¡AQUI NO SOMOS SINO REMOLINOS DE FUERZA!

Ernesto More, Luis de Rodrigo,
Alejandro Peral, Ricardo Arbulu (Fuente)
Luis de Rodrigo, no publicaría otro libro de poesía, pero dejó anunciados: "Caminos de Ciego", "Estancias del Amor y la Agonía" y el libro de crítica "Poetas del Titicaca", entregados por su viuda Angélica Wendorff Voumont a la Biblioteca Nacional [8].

Algunos de los 30 poemas de "Estancias del amor" fueron publicadas en 1976 en el número 17 de la Revista de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

También escribió prosa, aunque de forma dispersa. Presentando uno de sus cuentos recogidos en "El Cuento Puneño", Portugal Catacora lo llama: "Prosador de pluma ágil y poeta de elevada metáfora, es uno de los más altos exponentes de la poesía puneña" [9].

Aún cuando no perteneció al Grupo Orkopata, pues, en los años en que éste floreció, vivía en Juliaca y luego en Estados Unidos, participó activamente en la fundación de su antecesor el grupo asociado a la revista "Bohemia Andina" (Puno,1916). Luego pertenecería al grupo Harawico (Lima, 1947) y sería miembro del Instituto Puneño de Cultura (Lima, 1955) que reunía a destacados intelectuales puneños radicados en la capital.

En el libro que el Instituto publicó en homenaje a Alejandro Peralta, Luis de Rodrigo dedicó al notable poeta de Orkopata, las siguientes palabras, que bien pueden ser dirigidas a él mismo:

"Y ya estas en la gloria / alcanzada / por tu tierra, tu espíritu / y tu pueblo.
Porque aún cuando la Muerte llega / para cobrar su terrible tributo / en una gran fogata con tu sangre, / te abriste camino hacia el resplandor / de la estrella soñada" [10]

Puede leer otros poemas de Luis de Rodrigo en  Las Mil Lenguas del Diablo
y también en Charango

NOTAS

[1] En "7 Cartas inéditas de Mariátegui a Luis de Rodrigo". Presentadas por José Luis Ayala en "Anuario Mariateguiano" Vol. III, N° 3. 1991.  
[2] "Así mientras el padre iba en pos de fortuna, en plena selva, su familia carecía de combustible para calentar el hogar. entonces el pequeño Luis solía irse por las alturas de Huajsapata para recoger bosta. "Y no vas creer que hacíamos esa faena obligados por nuestra madre, a regañadientes, con mala voluntad, La realizábamos alegremente, porque sabíamos que nuestro aporte iba a dar alegría a nuestra madre...".
"Nada nos producía tanta alegría y tanta satisfacción como ir a pasearnos con mi madre y mis hermanos por la orilla del Lago, comiendo un pedazo de pan con chancaca...por eso pocos podrán ufanarse tanto como yo de que el Lago es mío, de que me pertenece y de que yo le pertenezco". Luis de Rodrigo. Entrevista en "Reportajes con Radar" (1960) de Ernesto More.
[3] José Luis Ayala, 1991.
[4] Revista Amauta, Diciembre de 1926. En total, Luis de Rodrigo publicó 6 poemas en la revista:
"Zampoñas". Amauta Nº 4; pág. 20; "Boceto". Amauta: Nº 4; pág. 20; "Oriente". Amauta: Nº 4; pág. 20; "A toda velocidad". Amauta: Nº 7; pág. 28; "Kantutas". Amauta: Nº 11; pág. 35;  "Poema Titikaka". Amauta: Nº 15; pág. 26. 
[5] Correspondencia de Mariátegui. Carta del 15 de abril de 1929.
[6] "Reportajes con Radar" (1960), Ernesto More.
[7] "Puna". Ministerio de educación Pública. 1945.
[8] Ayala, 1191.
[9] "Cromos Andinos" de Luis A. Rodríguez, en "El Cuento Puneño" de José Portugal Catacora.
[10] En "Al filo del tránsito". Instituto Puneño de Cultura.













miércoles, 6 de noviembre de 2013

Luis de Rodrigo Poesía Indigenista (III)


ALALAU

Alalau!
gritaron los ponchos anoche
en el ángulo más hambriento del poblacho.

¡Alalau!
los yatiris del frío en la carne
y en los yertos hilos de lana
y en el alma errante que pasa.

¡Alalau!
Vientecillo traicionero
de la pampa
qué triste tu canto de noche,
¡sunka, sunkita...!

¡Alalau!
Y no haber Santusa que espere,
ni fuego siquiera en el trago
ni medio de coca en los dientes...

¡Alalau!

(De "Puna" - 1945)
Vocabulario:
Alalau: Voz que expresa la sensación del frio.
Sunka: Perro lanudo de la Puna

miércoles, 30 de octubre de 2013

Aniversario de Puno: 4 de Noviembre

 
 
Besa el sol las cumbres de Cancharani
fulge Puno, rica ciudad de plata
de oro tejieron sus nervios los Incas,
tierra de luz pensamiento y libertad.
Himno de Puno
 
En el aniversario de Puno, los invitamos a leer la Historia de la Fundación de Puno

domingo, 20 de octubre de 2013

Alfonso Torres Luna - Segunda Parte

Hay en su obra "un factor que falta en la obra de muchos indigenistas y es el factor cariño a la población aborigen. Muchos de los indigenistas modernos toman el tema relativo, para derramar hiel i antagonismos sociales más bien que para prodigar la miel de un amor humanitario. Aún espíritus justos se pronuncian a veces con frialdad y no con el calor de una vehemencia por las cosa patrias y familiares de nuestra colectividad  radicada al pie y encima de los andes". Dora Mayer  [1]

En 1934, Alfonso Torres Luna ocupa el cargo de Jefe de la Sección de Psicopedagogía en el Ministerio de Educación. Situación en la que prepara las pruebas objetivas para exámenes en los colegios nacionales; realiza el primer censo de maestros diplomados del Perú; prepara un proyecto de escalafón magisterial y edita la Revista de Educación del Ministerio.

Esta labor le demandó gran esfuerzo que dada su precaria salud no pudo soportar y cuyo cuidado le fue limitado por sus situación económica. Su actitud y conducta de sacrificio ilimitado quebrantó su salud, al extremo que ni pudo trabajar a pesar de su deseo, siendo internado en un hospital en marzo de 1935, determinándose que su operación, que no fue suficiente. El 22 de abril de 1936 dejó de existir a los 35 años.

Alfonso Torres Luna, además de haber sido excelente maestro, desarrolló una importante actividad de investigación científica, tanto en ciencias naturales como sociales, que inició con su trabajo sobre vestidos precolombinos en la Escuela Normal.

Libro en versiones quechua y aymara
Su interés en la arqueología, le valió ser nombrado socio corresponsal en Puno de la Sociedad de Arqueología y Artes Primarios, de Lima. Y por sus estudios geográficos es incorporado como socio de la Sociedad Geográfica de Lima.

En Lima estudió en las facultades de jurisprudencia y ciencias económicas de San Marcos, graduándose en 1934, año en que escribe su trabajo sobre la fundación del imperio de los incas, libro inédito, junto a otros.

Alfonso Torres Luna fue mi maestro en la Escuela Normal del Colegio San Carlos, donde nos sorprendió por su pulcritud, la vastedad de sus conocimientos y su extraordinaria memoria. Podía llenar la pizarra con nombres de la taxonomía botánica como zoológica, sin recursos ni ninguna nota.

Somos muchos maestros primarios que hemos recibido sus enseñanzas y conocimientos, como también el amor por la niñez, la dedicación profesional y el afecto por el conocimiento de nuestra tierra y su cultura.

Recuerdo que afines de 1928, cuando decidió su viaje a Lima, se despidió de nosotros su alumnos [2] en una reunión en el Arco Deústua, donde entre otras cosa nos dijo: "Yo me voy a Lima, porque en Puno no tenemos instituciones de altos estudios y yo deseo hacer investigación científica".

Alfonso Torres Luna, fue pues un excelente maestro y eficiente funcionario al servicio de la educación nacional, pero propiamente, un hombre de ciencia e investigación como muy pocos de su tiempo y aún después en Puno.
Libro reeditado (2013) por la
Universidad Nacional del
Altiplano UNA

Su muerte truncó una vida notable en proceso de desarrollo superativo y con grandes esperanzas, pues en menos de diez años alcanzó un titulo profesional y tres académicos. Fue un hombre nacido para servir a su tierra y a la Patria, a la cultura y la educación, aún con sacrificio de su vida.

(Tomado de "Maestros del Siglo XX" de José Portugal Catacora)

NOTA

[1] En el prólogo de Dora Mayer al "Libro segundo para los aborígenes peruanos", de Alfonso Torres Luna. El libro se publicó en dos versiones, una quechua-castellano y otra castellano-aymara. Contiene temas de religión, educación cívica, historia, dirigidos en textos adaptados para los niños y para adultos. A modo de ejemplo de su contenido, podemos leer el siguiente texto, que tiene su respectiva versión en quechua y aymara:

"Mis Derechos ciudadanos. Lección para adultos. Todos somos ciudadanos para reclamar a las autoridades, cuando nos han hecho mal las gentes. Nos podemos quejar; podemos señalar sin temor de ser indios, al que nos pega o roba nuestras cosas. Podemos acusarlo o hacerlo llevar al cuartel. Tampoco nadie puede quitar así no más nuestros terrenos, nuestra casa, si es que no debemos plata...Ni a nuestros hijos no nos lo puede quitar nade. También debemos llevar a nuestros hijos a la Escuela y tienen que recibirlos para enseñarles a leer y escribir y si no quiere el maestro recibirlos debemos quejarnos al Gobernador...".

[2] Alfonso Torres Luna fue profesor en la Normal adscrita al Glorioso Colegio San Carlos, donde enseñó al lado de Humberto Luna y Julián Palacios. Portugal Catacora lo recuerda en su autobiografía