sábado, 15 de diciembre de 2012

José María Arguedas en el recuerdo (I)

arguedas
Arguedas, Celia Bustamante (su primera esposa) y profesor y alumnos del Colegio Pumacahua (Sicuani).
Foto: "Apuntes Inéditos. Celia y Alicia Bustamante en la Vida de JMA" 

El año 2011 se cumplió el centenario del nacimiento del gran escritor del Perú profundo José María Arguedas (Andahuaylas 18 de enero de 1911- Lima, 2 de diciembre de 1969) y del maestro y escritor del altiplano José Portugal Catacora (Acora 13 de febrero de 1911- Lima 21 de marzo de 1998). El año de nacimiento no es la única coincidencia entre ambos personajes, cuyas vidas guardan particulares similitudes y una preocupación común por la cultura y la educación indígena. En esta reseña presentamos algunas de esas coincidencias y la referencia a los momentos en que sus vidas se encontraron.

La Madre Ausente y el Acercamiento al Mundo Indígena
La perdida de la madre a temprana edad es una tragedia común que Arguedas y Portugal Catacora compartieron y que marcó sus vidas. Según su propia versión, Arguedas es separado de su madre apenas a los 2 años y medio [1]; Portugal Catacora, la pierde a los 6 años víctima de una epidemia de tifus que casi termina también con su vida.
Para Arguedas, ese doloroso suceso y la consiguiente vida traumática con su madrastra, fueron fuente de los trastornos que lo acompañaron a lo largo de toda su vida, pero también motivo para que se refugiará en el cariño de los indios que atendían la casa paterna y se identifique con su cultura milenaria, aprendiendo el quechua a temprana y conviviendo con ellos, especialmente cuando a los diez años de edad se escapa a la hacienda Viseca (Andahuaylas) y pasa allí dos años.
En el caso de Portugal Catacora, la pérdida de su madre, Eusebia, sería mitigada por la compañía y cariño de sus cinco hermanos, en especial de Teodosia su hermana mayor. A pesar de todo, el trauma lo llevarían a sufrir las depresiones que lo afectaron en su edad adulta.
A diferencia de Arguedas, su acercamiento al mundo indígena, aymara en este caso, sería más natural y amable. Su madre, descendiente de una familia aymara de larga tradición en Acora, Puno [2], le enseño el aymara y le dio oportunidad de conocer desde niño a los parientes y amigos indígenas de la familia. Si bien las familias mestizas e indígenas vivían en barrios separados en el pueblo, los niños compartían un mundo común, como lo recordaba Portugal Catacora, jugando en la bóveda de la vieja Iglesia de la Concepción y en las frescas aguas del estanque cercano al pueblo.      

Maestros y Escritores

Portugal Catacora inició en 1930, a los 19 años, su carrera de maestro en la Escuela de Varones de ciudad Ayaviri (Melgar, Puno), luego de graduarse como preceptor en la Normal Anexa al Colegio San Carlos de Puno, donde había ingresado con apenas quinto año de primaria. En Ayaviri, desplegaría una intensa actividad sindical y cultural, junto con la poetisa Mercedes Bueno Morales. 


josé portugal
Portugal Catacora (izquierda) con maestros y niños
En 1936 regresa a Puno donde enseña en la primaria del Colegio San Carlos, para luego ser Jefe de las Brigadas de Alfabetización y participar, junto con los grandes maestros puneños de la época, en la fundación y desarrollo de los Núcleos Escolares Campesinos (1947), impulsados por  Perú y Bolivia bajo el gobierno progresista de Bustamante y Rivero y su ministro Luis E. Valcarcel.
En 1947, con el apoyo del maestro José Antonio Encinas, por entonces Senador, funda el Instituto Experimental de Educación de Puno, hoy Institución Educativa Publica "José Portugal Catacora", donde desarrollaría un ensayo de educación basado en el nivel de madurez de aprendizaje de los niños, muy diferente a la educación masificante basada en la edad y la cantidad de conocimientos de los niños.
 José María Arguedas, una vez concluidos sus estudios de Licenciado en Literatura en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, donde tuvo oportunidad de conocer a José Antonio Encinas (Ver Encinas y Arguedas) y luego de una intensa experiencia política y cultural, se estrena como profesor en 1939, a los 28 años, enseñando en la Secundaria del Colegio Mateo Pumachahua, en Sicuani, Cusco. Allí dicta clases de Castellano y Geografía, y desarrolla una entusiasta y vital experiencia educativa. Gracias a un ensayo presentado al Ministerio de Educación, regresa a Lima en 1941 para participar en la reforma de los programas de estudios secundarios, aunque por breve tiempo, volviendo a la enseñanza en 1942.

José María Arguedas y el padre Lira, reconocido quechuologo, en el Cusco
Arguedas en Puno

Es durante su estancia en Sicuani, que Arguedas tiene oportunidad de llegar por primera vez a Puno en 1939. La visión del lago lo impresiona:    
“El lago es mucho mejor de todo lo que nos han dicho; todavía me dura la emoción que sentí la primera tarde que vi llegar las balsas; hasta la última célula de mi cuerpo conservó la imagen de las balsas llegando al muelle…El día que ustedes vean el lago no podrán olvidarlo nunca. Es una belleza que domina y ya nada queda en el espíritu más que su imagen; hace levantar todo lo bello que hay en uno”. Carta Emilio Adolfo Westphalen, 9 de enero 1939. [3].

En su visita a Puno en 1939, que se repetiría al año siguiente, tiene oportunidad de visitar el Colegio San Carlos de Puno y conocer a su Director, el doctor Vizcarra [4]. En ese año, Portugal Catacora enseñaba en la sección primaria del Colegio, pero no sería esa la ocasión en que se encontrarían.
Para entonces Arguedas ya había empezado su importante carrera literaria, publicando en 1935 su primer libro “Agua”, con el cual ganó el segundo premio de la Revista Americana de Buenos Aires. Se trata de un conjunto de historias de las comunidades y los hacendados en Andahuaylas, en las cuales se hace evidente ya su calidad literaria y ensaya una manera para introducir el quechua en la redacción castellana.

Las motivaciones para escribir "Agua" son reveladas por el propio Arguedas:

 “Yo comencé a escribir cuando leí las primeras narraciones sobre los indios; los describían de una forma tan falsa escritores a quienes yo respeto…Yo tenía una convicción absolutamente instintiva de que el poder del Perú estaba no solamente entre la gente de las grandes ciudades, sino que sobre todo estaba en el campo…En estos relatos estaba tan desfigurado el indio y tan meloso y tonto el paisaje y tan extraño que dije: No, yo tengo que escribir tal cual es, porque yo lo he gozado, yo lo he sufrido” Primer Encuentro de Narradores Peruanos. Arequipa, 1965 [5].
Por su parte Portugal Catacora, publicó en 1937 “Niños del Kollao” bajo el aliento de Emilio Vásquez, uno de los miembros del Grupo Orkopata. El libro reunía un conjunto de anécdotas infantiles provenientes de su experiencia docente con niños mestizos e indios. Si bien es considerado uno de los primeros textos de literatura infantil en nuestro país, lo cierto es que fue escrito para defender al niño, tal como lo señalaría años mas tarde.
“Nuestro libro ha sido catalogado entre los de la literatura infantil y por eso algunos de sus capítulos circulan en selecciones dedicadas a los niños como aquel que hiciera nuestro inolvidable Sebastián Salazar Bondy…pero los relatos que contiene no fueron escritos para el niño, sino para defenderlo. Si los expertos lo aceptaran, podemos llamar cuentos pedagógico a los dramas escolares que forman las páginas de Niños del Kollao” Portugal Catacora, 1970 [6].

Luego de Sicuani, Arguedas se traslada en 1941 a Lima para trabajar en el Ministerio de Educación y luego continuó su labor como maestro enseñando en los colegios Guadalupe, Alfonso Ugarte y Mariano Melgar. En 1949 inicia sus estudios de antropología en el Instituto de Etnología de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Realizaría numerosas publicaciones en revistas y periódicos haciendo conocer y defendiendo al mundo andino; publicaría sus librosYawar Fiesta” (1941) y “Diamantes y Pedernales” (1958), con los que definiría más su carrera de literato y profundo conocedor de la cultura andina.
Portugal Catacora, desde Puno escribió libros principalmente de corte educativo, tanto propuestas como “La Escuela Andina del Porvenir” (1945) como sendos estudios como su “Psicopedagogía del Lenguaje” (1949). Asimismo, textos dedicados a los niños, como “Puno Tierra de Leyenda” (1952) y “Mi Tirallo” (1954) convencido de la importancia de poner a su alcance, los mitos y leyendas del altiplano para aprovechar su mensaje educativo y fortalecer una identidad andina.

Encuentro en Lima 
“A su muy distinguido amigo, el señor José María Arguedas, como atento homenaje a su elevada calidad espiritual" José Portugal Catacora.

Así reza la dedicatoria con la que Portugal Catacora entregó a Arguedas su libro “Puno Tierra de Leyenda” en 1953, el cual pasó a formar parte de su biblioteca personal  [7]. Ambos se habían conocido en 1950, cuando el maestro puneño visitaba Lima y pronunció una conferencia sobre la experiencia que realizaba en el Instituto Experimental de Educación de Puno.

“Las vacaciones de 1950, como todos los años, las pasaba en Lima. Y en una de esas tardes ofrecí una de mis primeras disertaciones acerca del experimento pedagógico que venía realizando en Puno…Al término de mi disertación varios maestros del público me felicitaron y luego algunos me invitaron a comer…recuerdo que entre ellos estaba José María Arguedas y Antonio Arenas…desde aquella noche fuimos amigos con Antonio Arenas, como con José María Arguedas, amistad que se acrecentó con el tiempo…” José Portugal Catacora, autobiografía [8]. 
Ese año de 1950, Arguedas se desempeñaba como Jefe de la sección de Folklore, Bellas Artes y Despacho del Ministerio de Educación, ministerio en cual Antonio Arenas, natural de Puno, era funcionario y en donde llegaría a ser Viceministro en el segundo gobierno de Belaunde.

En los siguientes años, salvo la entrega de “Puno, Tierra de Leyenda” en 1953, no son conocidos otros encuentros entre Arguedas y Portugal Catacora, pues éste residía en Puno y sólo venía a Lima en los veranos.   
La situación cambio cuando en 1957, Portugal Catacora, que había realizado un viaje de estudios por México, Puerto Rico y Estados Unidos becado por la UNESCO, es llamado por el Ministro de Educación Jorge Basadre para venir a trabajar a Lima impartiendo orientaciones pedagógicas a los maestros de todo el Perú [9], tarea que se vio limitada, como lo recuerda en su autobiografía, por la vorágine burocrática y política del Ministerio.

Instalado en Lima, Portugal Catacora tiene en los siguientes años oportunidad para sostener algunos encuentros con Arguedas, especialmente con la mediación de Francisco Izquierdo Ríos, amigo de ambos, coautor con Arguedas de “Cuentos, Leyendas y Mitos del Perú” (1947) y autor del prólogo de la “Antología del Cuento Puneño” (1955) del maestro puneño.

JOSE MARIA ARGUEDAS EN EL RECUERDO (SEGUNDA PARTE)



[1] En los últimos años se viene señalando que más bien Arguedas habría sido separado de su madre, Juanita Tejada, domestica de la casa paterna, y criado por la esposa de su padre Victoria Altamirano Navarro, hasta que esta fallece dejándolo de dos años y medio. La información tiene punto de partida en las "Memorias" de Luis E. Valcarcel, donde el historiador señala que Arguedas era hijo ilegitimo.  Ver el artículo de Danilo Sanchez Lihón, Arguedas Apu Tutelar.

 [2] Su madre, Eusebia Catacora era descendiente de los curacas Catacora que desde antes de la llegada de los españoles habían gobernado Acora, una de las cabeceras del reyno Lupaqa (Ayala, 2010: José Portugal Catacora). Aún cuando luego de la conquista habían perdido sus privilegios, la población local mantenía una especial consideración a los descendientes de sus antiguos gobernantes. Portugal Catacora, recordaba que cuando acompañaba a su madre vendiendo mercadería por los pueblos cercanos a Acora, ella era recibida con variadas atenciones y que cuando falleció de tifus, numerosos indios llegaron al pueblo y ante la negativa del cura para velarla en la Iglesia San Pedro, abrieron sus puertas a viva fuerza para despedirla cristianamente.
[3]El Río y el Mar. Correspondencia José María Arguedas – Emilio Adolfo Westphalen”. Fondo de Cultura Económica. Lima, 2011.

[4] "Conocí al Director del Colegio de Puno; el Colegio tienen más de 800 alumnos; y su director, un Dr. Vizcarra, después de que oyó decir a Moisés, que Diaz había gobernado 34 años México...él contó después una historia del tiempo del general Castilla "que gobernó l Perú 45 años". No quiso quedarse atrás...". Moises Sáenz fue embajador de México en el Perú y amigo de intelectuales como Arguedas, a quien de acuerdo a esta referencia habría acompañado a Puno.Carta de Arguedas a Emilio Westphalen. Ibid.  El Director Julio Francisco Viscarra, proveniente de Mollendo, condujo San Carlos entre 1938 y 1944, caracterizándose por imponer una severa disciplina, junto con el sub director, el capital Nicolás Santa Gadea.
[5] “Primer Encuentro de Narradores Peruanos - Arequipa, 1965”. En: Revista Peruana de Cultura. Casa de la Cultura, Lima diciembre de 1970.

[6] “Prologo a una segunda edición de Niños del Kollao”. Lima, 1970.Texto inédito.
[7] “Puno Tierra de Leyenda”. Editorial Laykakota. Puno, 1952. Ficha: 985.262 P78. Colección Arguedas en la Biblioteca Nacional.  Dedicatoria manuscrita.

[8]Autobiografía de Portugal Catacora”. Inédito. Esta misma anécdota se encuentra en la biografía de Antonio Arenas “Maestros Peruanos del Siglo XX”. José Portugal Catacora. Lima, 1999.
[9] Basadre recuerda esto en el prólogo que escribió para el libro de Emilio Vasquez "La Rebelión de Juan Bustamante: " Ignoro porque circusntancias, la vida ha hecho que desde la juventud, me haya sentido muy cerca de los puneños...Cometí ingenuamente el error de traer a Lima al Ministerio de Educación a José Portugal Catacora, porque estimaba su obra como maestro de una escuela experimental y porque albergaba la ilusión, que resulto vana entonces, pese a la voluntad nuestra, de que en aquel monstruo de cemento y de papeles, se forjaran verdaderas orientaciones pedagógicas...".

1 comentario:

  1. le agradesco la información sobre José Portugal Catacora ya que no hay muchas fuentes bibliograficas que hablen de él.

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