lunes, 8 de julio de 2013

Telésforo Catacora

Tomado de http://telesforocatacorajuli.blogspot.com/
 
(La corta pero intensa vida de Telésforo Catacora (1880 c. - 1906) fue suficiente para convertirlo en una figura admirada y recordada por los maestros puneños. Su "Escuela para la Perfección" (1903), dedicada a los artesanos e indígenas, fue precursora de las Universidades Populares que se establecerían en Lima a partir de 1921. La Escuela tuvo como Secretario a un adolescente y entusiasta José Antonio Encinas, quien menciona a Catacora en su libro "Un Ensayo de Escuela Nueva en el Perú".  A continuación, la reseña biográfica escrita por José Portugal Catacora en su libro "Maestros Puneños del Siglo XX", complementada con algunas notas e imágenes)    

José Antonio Encinas y Telésforo Catacora habrían sido los dos eminentes educadores puneños del Perú y de América; pero desgraciadamente el destino cortó prematuramente la vida de Telésforo.
 
Las huellas dejadas en su corto paso por este mundo no se conocen con precisión; sin embargo, nosotros hemos escudriñado y podemos hacer conocer detalles de su vida familiar.

Antecedentes familiares
 
Xilografía de "El Educador
Moderno" Revista del SECPANE
N° 7 - 1948.
Durante el siglo pasado existió en Puno una importante familia que llevaba el apellido Solórzano. Murieron los troncos principales de esa familia y quedaron cuatro hermanas. La mayor se fue a Acora, y se casa con Norberto Catacora; la segunda se fue a Pomata casada con un joven apellidado Quiroga; la tercera se fue hacia Azángaro y poco se supo de ella. Y la cuarta, la más pequeña se fue a Acora con su hermana mayor, Angela Solórzano (esposa de Norberto Catacora), quien con su esposo la adoptaron.

Y desde entonces la chica llamada Margarita llevó el apellido Catacora [1] y con ese apellido estudió y creció hasta ser una bella señorita que se fue a Chucuito porque se casó con Teófilo Inojosa.
 
Ese matrimonio dio fruto un sólo hijo, porque el esposo murio a poco de producirse el matrimonio, quedando margarita con un hijo huérfano. Andando con los años tuvo relaciones con un sacerdote que era párroco de Chucuito y éste, cuando fue trasladado a Juli,  al histórico pueblo capital de la provincia de Chucuito, se la llevó.

En Juli, Margarita tuvo un hijo que se llamó Telésforo y ese niño llevó el apellido Catacora, porque debido al respeto de la moral católica de su padre, no pudo llevar el apellido de éste. Pues, llevó entonces el apellido Catacora, patronímico adoptivo de su madre. Por tanto éste fue el inolvidable  Telésforo Catacora nombre con el que se recuerda al eminente educador que emprendió el camino de la eternidad apenas se vislumbraba que iba a optar el título de maestro.

Educación y compromiso 
 
Telésforo Catacora se educó inicialmente en la Escuela Primaria de Juli y allí, desde muy pequeño pudo observar el trato inhumano que le imponían al indio. Pues el gobernador, los Jueces de Paz y hasta el sacerdote abusaban del indio, imponiéndole una serie de obligaciones que tenía que cumplir el indio; quien tenía que servir de pongo y las mujeres de cocineras, y al margen de estas obligaciones hacían una serie de trabajos en agricultura y ganadería, gratuitamente.

Terminados sus estudios primarios, fue trasladado a Puno a seguir educación secundaria; apenas se reabrió en 1895 el Colegio de San Carlos que había permanecido cerrado con motivo de la guerra con Chile. Durante los años que estudiaba seguía observando la vida sufrida del indio, como éste tenía que pasar semanas, meses y años sentado en las puertas de los juzgados, esperando a los escribanos y notarios que los esquilmaban cobrándoles sumas de dinero que no tenia, para lo cual debía vender sus bienes.

También observaba como sufrían los obreros por las miserables sumas que les pagaban por los trabajos que realizaban en sus talleres y en términos generales los trataban con desprecio como a seres inferiores.

Estas observaciones como las anteriores hecha en Juli, sirvieron para que se formara un concepto claro de que todo ello requería liberación, porque no tenia justificación alguna. Con acopio de tales injusticias cometidas con el indio y el obrero, se formó una personalidad realmente revolucionaria en Telésforo Catacora [2].
 
La Escuela de la Perfección
 
Y en posesión de esta personalidad, cuando los obreros como los Peralta, los Fournier, los Paniagua, los Manzaneda se ponían a organizar la Sociedad Fraternal de Artesanos, Telésforo Catacora les propuso la creación de una escuela destinada a los obreros. Esa escuela se llamaría Escuela de la Perfección, que perennizó el pensamiento de Telésforo Catacora [3].

Esa escuela se proponía enseñar a leer y escribir a los analfabetos, así como sus derechos ciudadanos y la manera de defenderse de las enfermedades mediante la higiene. Esa Escuela, desde su fundación cayó mal ante las autoridades y los gamonales, de modo que antes que lograse terminar un año de estudios, fue clausurada.

De este modo Telésforo Catacora percibió en su propia persona la actitud omnipotente de quienes manejaban a los pueblos. Y aquel hecho en vez de tranquilizarlo lo transformó en el maestro rebelde y revolucionario.

En Arequipa y la Escuela Normal de Lima
 
Alumnos Fundadores de la Escuela Normal de Varones:
 J.A. Encinas, Telésforo Catacora y Yuchud.
Luego Telésforo Catacora se traslado a Arequipa con el propósito de ingresar a la Universidad San Agustín a fin de conquistar mayor capacidad. Ingresó en la citada universidad donde estudió afanosamente durante tres años en la facultad de Derecho. Más luego se dio cuenta que poco o nada le darían los códigos penal y civil, en lo que aspiraba. Al mismo tempo observó que los estudiantes también eran tratados con injusticia y en la primera oportunidad que se presentó, junto con otros estudiantes, se declararon en huelga y como resultado del fracaso de la huelga fueron expulsados de la Universidad. En estas condiciones se traslado a Lima en busca de mayor cultura [4].

Una vez en Lima, buscó trabajo para sustentarse y lo encontró en una carpintería y cuando allí estaba trabajando el Ministro de Educación Manuel polar, que en Arequipa lo había conocido, le ofreció conseguirle una beca especial en la Normal, recientemente creada. Telésforo aceptó el ofrecimiento y algunos días más tarde empezó a estudiar en la Escuela Normal.

En ese entonces ya estudiaban en la Escuela Normal José Antonio Encinas y Francisco Chuquihuanca [5].

La Escuela Normal estaba dirigida por Isidoro Poiry educador belga, especialmente contratado por el gobierno para conducir los destinos de la Escuela creada recientemente, quien puso en manos de los estudiantes todas las conquistadas logradas en las experiencia y la ciencia pedagógica de Europa.


Telésforo Catacora era un joven bien dotado física y mentalmente, sobre todo mentalmente, de lo cual dejó profundos recuerdos entre sus maestros y compañeros de estudios y éstos prometieron seguir sus huellas.

En la vida de Telésforo Catacora podemos afirmar que fue un estudiante activo y revolucionario. Era profundamente estudiante y podemos afirmar que ésta característica suya fatigó su cerebro e hizo que se predispusiera para coger el mal que lo llevo a la tumba. Pues estudiaba día y noche, no solamente el contenido de las materias de los programas escolares, sino toda suerte de libro de cultura pedagógica y en general, hasta que cayó inevitablemente .
  
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[1] El apellido Catacora corresponde a los curacas que gobernaron Acora desde antes de la llegada de los españoles y de los cuales desciende José Portugal Catacora. Como se explica en el texto, ambos eran en cierta manera familiares, pues Norberto Catacora, abuelo materno de José Portugal Catacora, fue cuñado de Margarita Solórzano quien adopto el apellido Catacora para su hijo Telésforo.  José Luis Ayala hace un interesante estudio sobre la familia Catacora en su libro: Basilio Catacora, protomártir de la independencia americana. 
 
[2] La biografía de Telésforo Catacora ha sido esclarecida en años recientes, sumando información a la que el propio Encinas proporcionaba sobre él en su "Un Ensayo de Escuela Nueva en el Perú". Las noticias biográficas señalan que habría nacido alrededor de 1880 y falleció el 2 de Enero de 1906. Asimismo, que en el Colegio San Carlos conoce a Francisco Chukiwanka Ayulo. Que tras terminar la secundaria se instala en Chucuito donde es profesor por un año y que participa en 1902 como interprete de la Comisión Maguiña que investigaba los abusos de los gamonales en Chucuito, conociendo al Padre Valentin Paniagua, un defensor de los indígenas. Ver: "Telésforo Catacora" (2009) de Calsin Anco, "J.D. Choquehuanca" (2012) y "Aymaras Rebeldes" (2007) de Ramos Zambrano.

[3] La directiva de la Escuela estuvo presidida por Telésforo Catacora, como Presidente y José Antonio Encinas como Secretario, además de Eduardo Vásquez como Presidente Honorario, quien era Director del Diario El ECO por lo cual la Escuela tuvo difusión en ese medio.

La Escuela inaugura sus actividades el 17 de mayo de 1903 y se desarrolla a través de 4 conferencias a cargo de Telésforo Catacora. Estas son: "El Pueblo", "Educación Popular", "El alcoholismo" "Vicios y la inmoralidad". Además de las conferencias, la Escuela promueve la fundación de una "Liga Anti alcohólica" y presenta obras de teatro. El año 1904, las autoridades de la época prohíben su funcionamiento.
 
[4] Del paso de Telésforo Catacora por Arequipa se sabe que coincidió con Chukiwanqa Ayulo y participó en el Centro Radical que conducía Lino Urquieta, en esos años anarquista y seguidor de Manuel Gonzales Prada. Publicó artículos en los diarios de Arequipa y también un cuento "Los Ayes del Indio". Su rendimiento académico era muy alto y discutía con los profesores, razón por la cual fue separado de la universidad. 

[5] "Francisco Chuquihuanca Ayulo el compañero de estudios en los claustros Agustinos de Arequipa de Telésforo Cata­cora, que logró sobrevivirlo hasta la ancianidad, contaba que Catacora repetía con ansiedad y sin cansarse “Primero el hombre”, para expresar que lo más importante en el hombre es la calidad de su conciencia, de su espíritu, de sus sentimientos, de su dignidad, en fin, de su moral. Sin estos requisitos indispensables parece imposible alcanzar la justicia y la libertad del hombre" ("Historia de la educación en Puno". José Portugal Catacora).

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