Puno, 13 de Febrero de 1911 - Lima, 21 de Marzo de 1998. Educador discípulo de José Antonio Encinas y escritor de obras de pedagogía, literatura y folklore. Publicó 29 libros entre ellos "Niños del Kollao" (1937), que lo ubica entre los fundadores de la literatura infantil en el Perú, "El Cuento Puneño" (1955),"Danzas y Bailes del Altiplano" (1981) y "Psicopedagogía del Lenguaje". Las páginas de este blog buscan recordar su vida y obra al cumplirse cien años de su nacimiento.
domingo, 3 de julio de 2011
Castor Vera Solano
"Mi amor eres, imillita; la blanca flor de mi vida" comienza así aquel bellísimo huaynito que, con el titulo de Imillita, compusiera Castor Vera Solano en los años de su juventud.
Castor Vera Solano, hijo de don Segundo Vera y doña Dominga Solano, nació eL 28 de Diciembre de 1911, en la ciudad lacustre de Puno.
Hizo sus estudios primarios y secundarios en las aulas del Seminario San Ambrosio de Puno, iniciando sus estudios musicales en dicho plantel bajo la dirección de Monseñor Barrientos. Al término de sus estudios secundarios ingresó a la Sección Normal del Colegio Nacional San Carlos, donde recibió su primer título de maestro como normalista elemental, que más tarde superó alcanzando el título de normalista de primera categoría en cursos vocacionales de la Escuela de Pedagogía de la Universidad Católica de Lima. En la Universidad de San Agustín de Arequipa, se recibió de profesor de segunda enseñanza en la especialidad de Historia, Geografía y Ciencias Sociales.
Inició su carrera docente en 1934, como auxiliar del Centro Escolar 861 de Ayaviri, capital de la provincia de Melgar, donde en 1936 fundó el Centro Musical Ayaviri, de profusa actividad artística y de gratos recuerdos para la población ayavireña.
Su espíritu de superación lo lleva en 1939 a la ciudad de Arequipa, donde ejerció en la Escuela Muñoz Najar de los Hermanos La salle, siguiendo además estudios en la universidad.
En 1953, vuelve a sus lares nativos donde asumirá la dirección del más antiguo e histórico plantel primario, el Centro Escolar 881.
Casto Vera, además de maestro desarrolló su sensibilidad artística como músico, habiendo cultivado las expresiones clásicas como las populares de nuestro folklore. Se inición actuando en la Estudiantina Carolina, bajo la dirección de Carlos Rubina; luego paso al Conjunto Dunker, dirigido por el notable músico puneño Alberto Rivarola, con el que grabó música puneña para la empresa RCA Victor.
En Arequipa formó parte de la Asociación Orquestal Arequipa, hoy Orquesta Sinfónica, como primer violín, bajo la batuta del maestro Alejandrto Kiseleff. Siendo muy considerado.
A su vuelta a Puno, asume la dirección del Conjunto Musical Masías, con el que realiza giras a la La Paz Bolivia, al Cusco y Lima. Más tarde funda una Asociación Orquestal, que bajo su dirección participó en las Exposiciones Rodantes que fueron organizadas por el Instituto Americano de Arte.
En 1960, fundó el Conjunto Orquestal Puno, junto con destacados músicos puneños, asumiendo su dirección, ganando el trofeo La Zampoña de Oro, otorgados por la Corpuno en 1964 y 1965. El Conjunto Orquestal, con el Centro Musical y de Danzas Theodoro Valcarcel, realizó giras por las ciudades de Arequipa, Cusco, Lima, Tacna, como la Paz Bolivia y Chile.
Además el conjunto Orquestal bajo la dirección de Castor Vera Solano grabó dos discos de larga duración Puno Pandillero, pare el sello Odeón, y luego Puno Eterno, para Sono Radio.
Como compositor, Castor Vera tiene Imillita, Tierra Kollavina y Linda Cullaquita, himno a la mujer puneña, que son de su juventud y que lo muestran como profundamente enamorado de su tierra natal. Luego en Puno, produce Mi Polly, dedicada a su primera hija, luego Linda Serranita y Canción Puneña. A la APAFIT, le dedicó las composiciones Cholita Preciosa, Supay Cancha y las Llameradas 1 y 2. También realizó captaciones de Imillani y Macho Tusoc.
Haciendo síntesis, sus composiciones pasan de medio centenar y son de la más alta calidad artística y tienen la particularidad de ser inspiradas creaciones del estro musical.
Como interprete, fue ejecutante genial del violín. A nuestro juicio no ha habido y no hay otro violinista capaz de tocar huaynos con la inspiración y la maestría de Castor Vera, pues lo hacía con especial gusto musical.
Muere a los 65 años, el 31 de Julio de 1976, dejando hijas como Polly, cantante, y varones ejecutantes de diversos instrumentos que han seguido la huellas del padre.
Tomado de: "Maestros Puneños del Siglo XX" de José Portugal Catacora. 1999.
miércoles, 8 de junio de 2011
Maestro del Altiplano
Una tarde en los años cuarenta, Victor Chambi y José Portugal Catacora subieron al cerrito Huajsapata para tomar algunas fotos. En esa ocasión, el famoso fotógrafo tomó dos placas del maestro puneño. Una es la que figura en la cabecera de este blog y la otra ha servido para hacer el Afiche conmemorativo que generosamente auspicia el Fondo Editorial de la Universidad Alas Peruanas, dirigido por el notable poeta puneño Omar Aramayo.
La foto en blanco y negro ha sido cuidadosamente coloreada, sin perder la esencia del original. Pronto el afiche estará impreso para su difusión.
Casa del Maestro y "Puno Pedagógico" (Autobiografía)
Curso de Perfeccionamiento en la Casa del Maestro 1943
(Portugal Catacora, el quinto sentado, de izquierda a derecha)
"Los años pasaron y llegó el año 1939. Una mañana a la salida de las labores escolares de las primeras horas del Colegio San Carlos me dirigía a mi casa por la calle Moquegua de Puno. Por allí me encontré con el maestro Luis Ramos, quién, cuando quise despedirme, me dijo: ¿no va Ud.; a la reunión de maestros?. ¿Qué reunión era esa?. Decidí ir con él. Cuando ingresamos a la Escuela de Mujeres ya estaba fundada la Casa del Maestro bajo la presidencia del señor Gustavo Rubina, a la sazón Inspector de Educación y en ese instante propusieron como postulante para Director de Cultura a la señorita Victoria Savedra. Alguien que noto mi presencia me propuso a mí también como otro postulante y realizada la votación resulte elegido.
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Lecturas para Niños
Pepe y Héctor Portugal y alumnos del profesor Portugal Ctacora de San Carlos
¿Reconocen a estos alumnos?
Los folletos fueron: "Los Niños que fundaron un imperio" (1943), "Malica" (1944), "Instántaneas Infantiles" (1945), "Cuatro Madrecitas" (1945), "La Conquista de los Ayajhhuayras" (1946) y "Lulli" (1946).
"Instantáneas Infantiles" cuenta anecdotas de sus alumnos de primero de primaria en el año 1944. A continuación los invitamos a leer una de esas historias:
Todos los días i a toda hora, los niños pedían dibujo como actividad.
Es que el lápiz i los colores les servían mejor que las palabras para expresar sus ideas i sus sentimientos.
Solamente había un niño que se disgustaba con el dibujo Tanaca. I bien aficionado que era antes. Creo que el hecho de haber encontrado en el colegio niños que dibujaban mejor que él, le produjo un pequeño complejo.
Aquél día pidieron, como siempre, dibujo, los niños.
- ¿I que quieren dibujar? le interrogó el maestro.
- A Ud, - dijo tímidamente, uno.
El maestro insinuó que todos hicieran su retrato. Los niños aceptaron entusiasmados.
Algunos se esmeraron lo mejor que pudieron a fin de agradar al maestro. Otros buscaron los detalles de algun defecto para hacerlo resaltar.
Gringo menor mostró su dibujo, haciendo notar los puntos que había puesto en la cara. I cuando el maestro le preguntó que eran aquelos puntos, conmtesto senciullamente:
- Sus oyitos...
Es que el maestro tenía la cara picada de viruelas.
Juli : Leyenda de su fundación incaica
Lulli, pintura de Daniel Cossios en su libro "Breve Bestiario Peruano"
Con motivo del aniversario de la designación de la ciudad de Juli como capital de la provincia de Chucuito (2 de junio de 1828) reproducimos extractos de la historia del orígen de Juli y su nombre publicada por José Portugal Catacora en el número 6 de la Serie Lectura para Niños bajo el título de "Lulli: ave de la paz" (1946).
Allí se relata el avance del inca Lloque Yupanqui sobre el altiplano y su alianza con los reyes quechuas Jatun Colla y Paucar Colla, que así unidos se enfrentan a los reyes aymaras Sapana y Khari en la batalla de "Bebedero" sobre el rio Ramis.
"Las primeras flechas hendieron los aires y un clamor multitudinario de guerra invadió todo el campo de batalla, lanzando a los hombres, unos contra otros, en son de matanza y sed de sangre humana, cuando de repente ocurrió lo inesperado…
El cielo encapotado de densas nubes negras, se abrió como una amplia ventana y una blanca alborada se asomó por el oriente, mostrando al astro rey, el sol, en todo su esplendor y brillantez.
A poco, como brotado de las ígneas entrañas del sol naciente, apareció un ave de tamaño gigantesco, luciendo bellos plumajes color de tornasol y rodeado de un halo misterioso, diáfano, indescriptible.
El ave misteriosa, se dirigió de oriente a occidente en vuelo rápido, casi precipitado. Y una vez que estuvo sobre el campo de batalla se detuvo. Luego, planeando, planeando, bajó hasta tocar casi las cabezas de los combatientes y a esa altura empezó a dar vueltas en vuelo parsimonioso.
Lulli, el ave símbolo de la paz!
Exclamaron los guerreros, estremecidos de místico sobrecogimiento. Y llenos de unción se arrodillaron en masa. La pampa semejaba a un inmenso adoratorio. Y nadie más pensó en la lucha".
—Celebro con emoción intensa este gran acontecimiento (dijo Lloque Yupanqui) , que trae un día de gloria para nuestros pueblos. Y creo justo que la segunda venida de Lulli debe perennizarse en la memoria de los tiempos. Para ello, propongo que sellemos el pacto de nuestra amistad en un gran nudo de nuestros huaraccas y le ofrendemos a la gloriosa aparición de Lulli, el ave símbolo de la paz, en un lugar propicio de este suelo que acaba de ser el escenario del nacimiento de una auténtica confraternidad social.
Dicho esto, los cinco monarcas entrelazaron sus hondas y las colocaron sobre un improvisado altar de piedras.
Pero, cuando los sacerdotes se disponían a encender la fogata sagrada para quemar la ofrenda, tal como era de usanza ritual. Lulli, bajó rápidamente desde la altura sobre el altar improvisado, y tomando el nudo de las cinco huaraccas entre sus poderosos picos se marchó a gran velocidad, hacia el Sur.
Todas las miradas lo siguieron sorprendidas y una interrogación invadió la pampa, cuando súbitamente desapareció Lulli entre las cuatro cumbres que se yerguen al final de la pampa.
Ante aquel hecho insólito, los dos ejércitos confundidos en una avalancha multitudinaria, indistintamente, sin plan y sin orden alguno, iniciaron su marcha hacia el sitio en que Lulli desapareciera, como dirigidos por mandatos sobrehumanos o como animados por fuerzas interiores de recóndita inspiración, seguidos de sus jefes y monarcas.
Cuando hubieron llegado al centro de las cuatro cumbres, el ave misteriosa se presentó nuevamente en el cielo. Bajó al fondo de la encrucijada y depositó la ofrenda de las cinco huaraccas en un sitio prominente y central.
Los reyes comprendieron que la voluntad de Lulli era que la ofrenda se le tributara, no precisamente en la pampa que había servido de escenario al nacimiento de la paz en sus corazones, sino en aquella encrucijada paternalmente cobijada por las cuatro cumbres: Pucarani, Ccaraccollo, Sapaccollo y Olla (1)
Y allí se dispuso la rendición del culto a Lulli, el dios de la paz.
Apenas estuvo expedito el altar, se encendió la pira sagrada con la ttola de las cuatro cumbres, en cuyo centro, pendiente de un largo madero adornado con cintas de colores, se colocó el nudo de las cinco hondas.
¡Hombres de piedra! (Dijo Lloque Yupanqui) Eternizad este día, estableciéndoos en el lugar en que habéis edificado el altar para celebrar la paz de vuestros corazones, y tendréis un glorioso destino en el correr de los tiempos...”
Y la voz quedó vibrando en el cielo y su eco impregnado en los cuatro montes que circundan el sitio predestinado, donde los cinco monarcas ordenaron la colocación de las bases del nuevo ayllo.
NOTA Y FUENTES
(1) Los cuatro cerros que con Pucarani, protegen a manera de las siete colinas de Roma a Juli.
Comentarios Reales.-Garcllazo de lo Vega.
El Departamento de Puno (Monografía).-Emilio Romero.
Monografía de le Provincia de Chucuito.- J. Alberto Cuentas Zavala, Leyendas populares.
viernes, 13 de mayo de 2011
Glorioso Colegio San Carlos de Puno: 1936-1945
La plana directiva y docente del Colegio San Carlos en los años treinta
"Después de los examenes finales de 1935 en el Colegio de Varones de Ayaviri, alistamos a la familia para irnos a Puno y no volver a Ayaviri. Y así fue. En puno encontramos al maestro Arguedas, azangarino, quien era auxiliar en San Carlos. Firmamos una permuta y yo me quede en la Sección Primaria que estaba dirigida por Don Julian Palacios. El me presentó al Director del plantel el doctor Neptalí Zavala del Valle quién nos acogió comprensivamente.
Así comenzó mi nueva vida en Puno completamente solitario y aislado, pues los maestros de Puno asistían a sus labores sin ninguna inquietud colectiva.
Lo primero que hice es visitar con frecuencia a mi primo Emilio Vásquez a quien le mostré los más de cien cuentos infantiles que escribí durante los años que trabaje en Ayaviri. Emilio los vio con vivo interés y terminó por sugerirme que con parte de esos cuentos publicara un libro. El mismo escogió diecisiete relatos y el libro se publicó con el título "Niños del Kollao", y con prólogo de Emilio quien dirigió la impresión. Los demás cuentos los queme.
Esta fue una de las razones que me vinculó con Emilio Vásquez, que duró todo el resto de nuestra existencia porque yo le debía gratitud imponderable.
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Estela Mendoza Treviños
Tu nombre viene lento como las músicas humildes
y de tus manos vuelan palomas blancas
Mi recuerdo te viste siempre de blanco
como un recreo de niños que los hombres miran desde aquí
Un cielo muere en tus brazos y otro nace en tu ternura (Carlos Oquendo de Amat)
De ojos vivaces y pocas palabras, Estela se casó con José por lo civil el 20 de Junio de 1932 y el 22 por la Iglesia. Lo acompañó toda su vida y más, pues lo sobrevivió un año, falleciendo en 1999. Estela hilvanó el hilo de su vida trayendo a este mundo y criando a sus seis hijos, dos de ellos fallecidos muy pequeños. Disponía con bondad y energía del hogar y de los hijos, incluso cuando ya fueron jóvenes, facilitando así que José pudiera dedicarse a la actividad intelectual.
Como esposa de profesor, completaba los gastos de la casa ya sea dando pensión a estudiantes o atendiendo su pequeña tienda. Cuando las cosas mejoraron pudo dedicarse exclusivamente a recibir el afecto de sus cuatro hijos sobrevivientes, de Olga su más hija que sobrina y de sus nueras, nietos y bisnietos. Amable y buena, es recordada con gran cariño por todos quienes la conocieron.
Una anécdota refleja su espíritu decidido y su gran devoción religiosa. Héctor, su segundo hijo de unos siete años de edad, enfermó de un raro mal que los médicos no podían diagnosticar: el niño no podía abrir la boca y tenía que alimentarse sólo con sopas y líquidos. Tras pasar las semanas y no presentar mejoría, decidió llevarlo al Santuario de la Virgen de Chapi.
Sin consultar con nadie viajó de Puno a Arequipa e hizo con el niño la larga caminata al Santuario, mientras que José trataba de darles alcance. Una vez delante de la Virgèn el milagro no se hizo esperar. Héctor regresó a Puno curado.
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miércoles, 11 de mayo de 2011
Niños del Kollao: El aguatero estudiante
A continuación uno de los cuentos de "Niños del Kollao" que figura en la antologia "Cuentos Infantiles Peruanos" (1958) elaborada por Sebastian Salazar Bondy. Cabe señalar que este cuento se basa en un hecho real ocurrido en las aulas del Colegio de Varones de Ayaviri y más allá de la anécdota refleja una situación histórica: indigenas que aprendian a leer y escribir para luego ir a enseñar a otros, niños y adultos, en el campo, en una época en que no había prácticamente escuelas rurales y se perseguía a quienes fundaban escuelas para la población indígena.
EL AGUATERO-ESTUDIANTE
“Cuando surja mi raza que es la raza más rara nacerá el superhombre de progenie más pura Para que sepa el mundo lo que vale el aymara” DANTE NAVA.
Una mañana vaporosa de marzo, cuando los niños llenaban todos los ámbitos de la escuela con sus juegos bullangueros, se presentó el aguatero Ruano en la Dirección del plantel.
Los maestros que allí se encontraban se imaginaron que algún vecino del pueblo lo habría mandado portando un recado; pero, no era así. El aguatero aquel hombre de hercúlea contextura física, sucio i andrajoso, que vivía surtiendo de agua a la mayor parte de casas del pueblo, aquel hombre sin hogar i sin familia, que era amigo de todos i que pernoctaba en cualquier parte; aquel mismo hombre, que no demostraba sino una rudimentaria mentalidad, i sin embargo era modelo de honradez, pese a su arrastrada miseria, se presentaba ahora en la escuela solicitando ser alumno. Y Que se proponía aquel hombre Ante esa pretensión — noble i contundente pretensión — los maestros sonrieron burlonamente; pero el Director, tras de meditar breve i hondamente, lo admitió, aunque su nombre nunca figuró en los registros escolares.
Desde entonces concurrió a la escuela con la misma prolijidad de un niño, i las gentes del pueblo le apodaron: “Aguatero-estudiante".
Pronto adquirió hábitos de trabajo, de higiene i de orden, siendo entre sus compañeros modelo de disciplina. Nunca faltaba a las labores de la escuela i cumplía sus deberes sistemáticamente.
En las noches, hasta horas avanzadas, cargaba agua para ganarse el sustento diario, i en las mañanas, era el primero en presentarse en la escuela.
Mientras llegara la hora inicial de las labores es-colares, se entretenía en narrar a los chicos extrañas leyendas míticas, o pasajes de su vida, llenos de curiosa atracción. A veces llegaba a cautivar a todo el alumnado.
Durante los recreos solamente jugaba con los niños más pequeños. No gustaba de jugar con los mayores. Diríase que era un retrasado mental, pero no lo era. Su espíritu ingenuo, sin mancilla como el de un niño, volvía hacia la infancia con sencilla espontaneidad.
Así se hizo célebre en la escuela, mientras los niños le colmaban no solo de sus afecciones, sino hasta de sus propinas que nunca aceptaba el Aguatero, si mas bien frutas i golosinas los maestros se disputaban por llevarle a su clase, para que contara a les niños las leyendas míticas que él sabía.
II
Un día en la clase del tercer año, cuando el maestro discurría acerca de las teorías sobre el origen del lago Titikaka, solicitó que se le oyera i contó la siguiente leyenda, tan rica en imágenes i perfecta como pocas:
—Hace miles de años de esto. Apu, el Dios de las cumbres había prohibido a los hombres que es-calaran los cerros, permitiéndoles vivir solamente en las quiebras i las hondonadas. Pero, un día se presentó entre los hombres el Aukka (1) les obligó a quebrantar la prohibición, haciéndoles consentir que si lograban alcanzar la cúspide de las cumbres, llegarían a tener el mismo poder de los dioses.
Cuando los hombres intentaron escalar la cumbre cercana, Apu, encolerizado, movilizó un gran ejército de pumas i mandó a que los devorasen. Entonces, los hombres pidieron protección al Aukka. Este los internó en las profundidades de la tierra allí siguen viviendo convertidos en “Anchanchos” (2).
Al contemplar la confabulación de los hombres con el espíritu del mal, Inti el supremo dios de los incas sintió pesar grande i eclipsó su luz al mismo tiempo que todos los seres celestiales se sumieron en amargo llanto. Las lágrimas invadieron la tierra en forma de tormentas terribles, inundando las quiebras i las hondonadas.
En este diluvio murieron la mayor parte de los animales. Solamente una pareja de seres humanos, asidos de un haz de juncos i resignados a morir en el amor de Dios, antes que escapar con los demás hombres, lograron flotar sobre las aguas.
Cuando el Dios Inti volvió los ojos a la tierra i cesó el llanto celestial, la pareja sobreviviente por obra divina, contempló con gran asombro que los pumas (titis) habían perecido también i flotaban a millares sobre las aguas, mostrando sus vientres grises (kkakkas).
He aquí el origen del Lago de que nos habláis i de su nombre—terminó diciendo el "Aguatero".
III
Leyendas como éstas, en que el cóndor, el puma, el zorro, la vicuña, los topos, las hormigas, i hasta las arañas, se personificaban como seres míticos, sabía por centenares el “Aguatero”; i con ellas se habrían podido llenar las páginas de varios volúmenes. I otros tantos se habría podido escribir con las anécdotas de su vida; pues tan lleno de pasajes pintorescos como dolorosos era su pasado i su mísero presente; i tanto había corrido por nuestras tres regiones cósmicas.
IV
Al terminar las labores del primer semestre, leía i escribía el "Aguatero" con la mayor corrección. Pero al iniciarse el semestre siguiente, no volvió a la escuela.
Aquel hombre-niño, que cuando se dejaba estropear en el suelo con los pequeñuelos, experimentando una gran satisfacción en ello, evocaba al gigante de las fábulas, rodeado por los hombres de Liliput, a Tolstoi, durante los eternos recreos de su escuela de Yasnaia Poliana; i cuando narraba sus leyendas míticas, saturadas de una honda filosofía, semejaba a Cristo, esparciendo verdades divinas, o a Gandhi, predicando los métodos pasivos de la liberación de su raza, había desaparecido. Su desaparición fue extrañada por todo el pueblo i mucho más por los niños. Pero como todo pasa i se esfuma, pronto quedó olvidado.
V
En el mes de marzo del año siguiente, se presentó de nuevo. La escuela tuvo un día de fiesta. Pero grande fue el pesar de los niños cuando el “Aguatero” expresó que pronto los dejaría.
Habíase ido a una parcialidad perdida entre las escabrosidades de los Andes, i allí había instalado una escuelita para los yokallas (3) de la Punta Perdida.
Ahora venía a solicitar un certificado de estudios, para revalidar su capacidad de maestro i oficializar su escuela, además, a invocar el obsequio de algunos útiles escolares. Los niños le obsequiaron muchos libros, cuadernos, lápices, lapiceros cuanto material escolar encontraron a su alcance. Llevándose estos obsequios, i luego de encargar al Director del plantel las gestiones necesarias para la oficialización de su escuelita, se marchó.
Los niños lo despidieron cariñosamente. I los maestros se quedaron contemplándolo hasta que se perdió de vista, con los ojos preñados de esperanzas; de esas esperanzas que todos abrigamos de ver redimida nuestra estirpe nativa, i que a través de aquel indio vagabundo miserable convertido en amawta de los tiempos nuevos, se ofrecía como una pequeña racha de realidad.
(1) AUKA, espíritu del mal, que equivale a decir diablo.
(2) ANCHANCHOS, espíritus malignos que se cree que habitan las reconditeces de la tierra.
(3) YOKALLA, en aymara equivale a niño.
(4) AMAWTA, voz keswa con que se nombraba al maestro en el inkario.
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